Niña cuestiona a Sheinbaum en Día de Reyes: “¿Por qué quitaron los dulces de las escuelas?”

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En un ambiente festivo y entrañable, la presidenta Sheinbaum celebra el Día de Reyes con niñas y niños en Palacio Nacional, donde una pregunta sobre los dulces escolares abre un diálogo profundo sobre salud, obesidad infantil y políticas públicas con enfoque preventivo

El Salón Tesorería del Palacio Nacional, habitualmente escenario de anuncios económicos y posicionamientos geopolíticos, se llenó este martes 6 de enero de 2026 de risas, curiosidad y el aroma a pan recién horneado. Por primera vez en su administración, la presidenta Claudia Sheinbaum transformó su conferencia matutina en una celebración íntima y simbólica del Día de Reyes, recibiendo a un grupo de niñas y niños que, con sus preguntas y sonrisas, pusieron el foco en uno de los temas más sensibles de la agenda pública: la salud infantil.

La jornada comenzó con la tradicional partida de la Rosca de Reyes, ese pan redondo coronado de higos y cerezas que simboliza la unidad familiar en México. Pero lo más inesperado llegó cuando, entre los asistentes, una niña levantó la mano y, con la franqueza que solo la infancia permite, preguntó: “Señora presidenta, ¿por qué quitaron los dulces de las escuelas?”.

En lugar de una respuesta protocolaria, Sheinbaum se inclinó hacia ella y respondió con calidez y claridad: “Consumir un dulce de vez en cuando no es malo… pero el exceso de azúcar sí puede hacer daño, sobre todo cuando estás creciendo”. Así, en medio de un acto festivo, la mandataria explicó una de las políticas más polémicas —y necesarias— de su gobierno: la eliminación de comida chatarra y bebidas azucaradas en las escuelas públicas.

Detalló que esta medida no busca prohibir, sino proteger. “Queremos que en las escuelas solo haya alimentos que ayuden a su crecimiento: frutas, verduras, agua, leche”, dijo, mientras los niños escuchaban atentos. Y fue más allá: subrayó que esta iniciativa forma parte de una estrategia nacional contra la obesidad infantil, un problema que afecta a más del 35% de los menores en México y que, si no se aborda desde temprana edad, puede derivar en diabetes, hipertensión y otras enfermedades crónicas.

La aparición sorpresa de los Reyes Magos —Melchor, Gaspar y Baltasar, con sus túnicas y coronas— generó aplausos y gritos de emoción. Pero el verdadero regalo fue el diálogo. Los niños hicieron preguntas sobre el clima, la educación, los animales y hasta sobre cómo se siente ser presidenta. Sheinbaum respondió a cada una con paciencia, demostrando que el poder también puede ejercerse con ternura.

Este encuentro no fue solo simbólico. En un país donde la infancia ha sido históricamente invisibilizada en las decisiones políticas, darles el micrófono en el Palacio Nacional envía un mensaje claro: las políticas públicas deben partir de quienes más las necesitan.

Y aunque la Rosca se partió, los compromisos se fortalecieron. Porque detrás de cada medida contra la comida chatarra no hay una prohibición arbitraria, sino el deseo de que cada niño crezca sano, fuerte y con derecho a una vida plena. En este Día de Reyes, el regalo más grande no fue el juguete, sino la esperanza de un México más saludable, empezando por sus niñas y niños.

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