Sheinbaum rechaza intervención en Venezuela y advierte: “México no necesita a nadie del exterior”

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En su conferencia mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum reafirma la soberanía nacional, defiende la no intervención como pilar constitucional y denuncia la hipocresía de la oposición que calla ante el secuestro de Maduro, mientras exige a EE.UU. asumir su responsabilidad en el tráfico de armas y drogas

En una jornada marcada por la firmeza diplomática y la claridad ideológica, la presidenta Claudia Sheinbaum volvió a trazar una línea roja que define su gobierno: México jamás aprobará una intervención extranjera, ni siquiera contra regímenes con los que no se esté de acuerdo. “Es un asunto de soberanía del pueblo de Venezuela, como es de México. No puede aprobarse eso”, afirmó con rotundidad, en clara alusión a las operaciones militares de EE.U.U. que terminaron con el secuestro de Nicolás Maduro y su traslado forzado a Nueva York.

Sheinbaum no solo condenó la acción estadounidense, sino que distinguió entre crítica política y legitimación de la fuerza: “Puede haber propaganda contra Venezuela o desacuerdo con el chavismo, pero eso es una cosa; otra muy distinta es que una potencia utilice la fuerza para llevarse a un presidente”. Esta distinción, afirmó, no es de ella, sino “un asunto de todos los mexicanos”, arraigado en la política exterior mexicana, que ella calificó como “un orgullo nacional”.

Al recordar que la Carta Magna obliga a México a proscribir la amenaza y el uso de la fuerza, defender la igualdad jurídica de los Estados y promover la solución pacífica de controversias, Sheinbaum subrayó que estos no son principios abstractos, sino escudos contra el imperialismo. Y en ese contexto, cuestionó duramente a la oposición mexicana: “Pueden estar en contra del gobierno de México, pero no pueden estar de acuerdo con una intervención que además no lleva a nada”.

La mandataria fue contundente al señalar el destino de la oposición venezolana: “¿Qué pasó con la oposición de Venezuela? ¿Qué hizo Estados Unidos con ella? La hizo a un lado”. Un mensaje claro: quien apuesta por el intervencionismo, termina siendo descartado.

Respecto a las especulaciones sobre una posible intervención en México, Sheinbaum la calificó como “una posibilidad muy lejana”, gracias al diálogo fluido entre las cancillerías, las secretarías de Defensa y Marina, y el Comando Sur de EE.UU. Tras confirmar el regreso de Juan Ramón de la Fuente al frente de la SRE, destacó que México coopera, pero sin subordinación: “Siempre hemos expresado disposición a colaborar en un marco de responsabilidad compartida”.

Pero la cooperación, aclaró, debe ser recíproca. “Si EE.UU. dice que en México hay que hacer más, también allá deben hacer más”, subrayó. Criticó el flujo de armas desde su territorio —donde su venta es legal— hacia México, donde está prohibida, y exigió una mayor persecución del tráfico de drogas, lavado de dinero y redes de distribución en suelo estadounidense. “¿Qué pasa allá con la droga? ¿Cómo se vende? ¿Cómo se lava el dinero?”, preguntó, reafirmando que la responsabilidad es bilateral.

Sobre el caso de Maduro, quien se declaró “prisionero de guerra” en su primera audiencia, Sheinbaum pidió “un juicio justo y con celeridad”, sin pronunciarse sobre la veracidad de las acusaciones. Reveló además que aún no ha tenido comunicación con la presidenta interina Delcy Rodríguez.

Al final, reafirmó la identidad del modelo mexicano: no es copia del chavismo, sino fruto de “la grandeza y la historia de la independencia”, construido con “libertades, contra fraudes electorales y por derechos sociales”. Y remató con una frase que resonó como un manifiesto:
“En México no necesitamos a nadie del exterior. Es buenísimo que haya inversión y colaboración, pero del injerencismo hay una distancia”.

En un mundo donde las potencias imponen su voluntad, Sheinbaum no solo defiende a Venezuela: reafirma que México decidirá su destino con soberanía, dignidad y sin tutelas.

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