Sheinbaum define la 4T: bienestar y justicia social para todas y todos

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Cuauhtémoc, Ciudad de México. 14 de enero 2026. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo en conferencia de prensa matutina en el salón de la Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan: Edna Elena Vega Rangel, secretaria de Desarrollo Agrerio, Territorial y Urbano; Rodrigo Chávez Contreras, Director General de la Comisión Nacional de Vivienda; Octavio Romero Oropeza, Director General del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit); José Alfonso Iracheta Carroll, Director General del Instituto Nacional del Suelo Sustentable; Jabnely Maldonado Meza, Vocal Ejecutiva del FOVISSSTE; Martí Batres Guadarrama, director general del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE); Miguel Ángel Elorza Vázquez, coordinador de Infodemia. Foto: Gabriel Monroy/Presidencia

El sueño de una vida: cómo la Cuarta Transformación busca convertir derechos en realidad para millones de mexicanos

En la penumbra matutina del Palacio Nacional, donde cada palabra resuena como un compromiso, la presidenta Claudia Sheinbaum trazó este miércoles el mapa moral de su gobierno. No habló de cifras ni de estrategias burocráticas, sino de un sueño colectivo: que ningún mexicano quede atrás. Con voz firme y mirada serena, definió el alma de la Cuarta Transformación con dos palabras que, durante décadas, sonaron a utopía: bienestar y justicia social.

“Nuestro sueño, y por lo que hemos luchado toda la vida, es que todo mexicano y mexicana tenga acceso a la educación, desde la inicial hasta la universidad si así lo desea”, afirmó durante su conferencia mañanera, enumerando los pilares de una nueva arquitectura social. Pero no se detuvo ahí. Su visión es integral: salud universal, sin importar si se tiene o no derechohabiencia; vivienda digna; salario justo; y, sobre todo, el pleno ejercicio de los derechos humanos como norma, no como excepción.

Esta no es una lista de deseos, subrayó Sheinbaum, sino el mandato ético de un movimiento que nació en las calles, en las comunidades marginadas, en las escuelas rurales y en los hospitales abandonados. “La Cuarta Transformación tiene en esencia una palabra que lo define: es bienestar para las mexicanas y mexicanos”, dijo, antes de añadir una crítica contundente al pasado reciente: “Y si lo pensamos también, es justicia social, la que no se dio por lo menos en los 36 años del periodo neoliberal”.

Detrás de esa frase hay una historia de exclusión. Entre 1988 y 2024, México adoptó políticas que priorizaron el mercado sobre las personas, la eficiencia sobre la equidad, y el crecimiento macroeconómico sobre el desarrollo humano. El resultado: millones sin acceso a servicios básicos, salarios estancados, sistemas de salud fragmentados y una educación de calidad reservada para unos pocos.

Ahora, la 4T propone revertir esa lógica. No se trata solo de programas sociales, sino de reconstruir el contrato social desde abajo. Que un niño en Chiapas pueda ir a la universidad. Que una adulta mayor en Sonora reciba atención médica sin colas interminables. Que un joven en Oaxaca construya su casa con un crédito accesible. Que un trabajador en Nuevo León gane lo suficiente para vivir con dignidad.

Sheinbaum no promete milagros, pero sí coherencia: cada política pública debe servir a ese ideal. Desde el IMSS-Bienestar hasta las Becas Benito Juárez, desde el Infonavit reformado hasta las Farmacias del Bienestar, todo apunta a un mismo horizonte: un México donde nadie sea invisible.

Y aunque los críticos cuestionen la viabilidad o el costo, la mandataria insiste: esto no es gasto, es inversión en humanidad. Porque, como dijo con convicción, el verdadero progreso no se mide en PIB, sino en cuántas vidas se transforman… una a una.

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