En su conferencia mañanera, la presidenta desmonta las críticas anticipadas a una reforma electoral que ni siquiera ha sido redactada, y adelanta sus ejes centrales.
Desde el Estado de México, con su habitual tono firme pero relajado, la presidenta Claudia Sheinbaum lanzó una de las frases más comentadas de la semana: “Me da risa cuando veo a los comentócratas, a la oposición. Ya saben qué tiene la Reforma”. Y es que, en medio de una ola de especulaciones y críticas en redes sociales y medios afines a la derecha, Sheinbaum decidió aclarar un hecho elemental: la reforma electoral que tanto critican… todavía no está escrita.
Durante su conferencia mañanera, la mandataria no ocultó su asombro ante la capacidad de la oposición para “adivinar” el contenido de una propuesta legislativa que ni siquiera ha sido presentada formalmente. Con una sonrisa irónica, señaló: “No es muy buena su inteligencia, su investigación, sus informantes, no sé. Porque todavía no está lista”. La frase, dicha entre risas, resonó como un recordatorio de que, en política, muchas veces se combate una sombra antes de que exista la sustancia.
Pero más allá del sarcasmo, Sheinbaum aprovechó el espacio para adelantar los principios rectores de lo que será la reforma electoral del gobierno. Sin entrar en tecnicismos legales, sí definió tres pilares fundamentales: reducir los costos de las elecciones, transformar el sistema de representación proporcional y ampliar la democracia participativa.
Sobre el segundo punto, fue particularmente contundente. Criticó el actual esquema de diputados y senadores plurinominales, a quienes describió como “cúpulas de los partidos políticos que siempre quedan”. “Hay diputados que han sido diputados plurinominales toda su vida… El objetivo es que la gente decida sobre la representación proporcional”, afirmó, dejando claro que la reforma busca romper con estructuras endogámicas que, según su visión, han alejado a la clase política de la ciudadanía.
En cuanto a la democracia participativa, Sheinbaum planteó una idea ambiciosa: darle a la población herramientas reales para modificar o revocar decisiones gubernamentales que no les satisfagan. “Que la gente tenga más poder para cambiar las cosas que no les gustan de su gobierno”, dijo, en línea con el discurso de la Cuarta Transformación sobre la soberanía popular.
La intervención no solo fue una defensa del proyecto político de su administración, sino también una llamada de atención a los medios y voceros de la oposición: antes de criticar, lean. Antes de juzgar, esperen. Y sobre todo, no inventen realidades que no existen.
Mientras tanto, en las redes sociales, la frase “Me da risa…” ya se volvió viral, usada tanto por simpatizantes como por detractores. Pero más allá del meme, el mensaje central queda claro: el gobierno no permitirá que una narrativa falsa —construida sobre suposiciones y titulares sensacionalistas— determine el rumbo de una reforma que, según Sheinbaum, tiene como norte abaratar la democracia, democratizarla y devolverle el poder al pueblo.
