Sheinbaum rechaza a alcalde panista: ‘No puede expulsar embajadas ni definir política exterior

0
32
Cuauhtémoc, Ciudad de México. 19 de enero 2026. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo en conferencia de prensa matutina en el salón de la Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan: Edgar Amador, secretario de Hacienda; Antonio Martínez Dagnino, Jefe del Servicio de Administración Tributaria; Iván Escalante, Procurador Federal del Consumidor (Profeco); Alfonso Suárez del Real, asesor político de la Coordinación de Comunicación Social. Foto: Saúl López Escorcia/Presidencia

La presidenta desmonta con ironía y firmeza la polémica propuesta del alcalde de Miguel Hidalgo de “reubicar” embajadas de Cuba, Venezuela y Nicaragua, recordando que la política exterior es competencia exclusiva del Estado mexicano.

Ciudad de México, 19 de enero de 2026 — En medio de una jornada marcada por temas de seguridad y economía, la conferencia mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum tomó un giro diplomático inesperado cuando fue cuestionada sobre un video viral protagonizado por Mauricio Tabe, alcalde panista de la demarcación Miguel Hidalgo. En la grabación, el también coordinador de los alcaldes albiazules aparece dirigiéndose a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) como un “ciudadano preocupado” —no como autoridad— para exigir que se “reubiquen” las embajadas de Cuba, Venezuela y Nicaragua fuera de su demarcación, a las que calificó como representantes de gobiernos “criminales”.

La petición, más propia de un mitin político que de una gestión institucional, generó revuelo en redes sociales. Pero en Palacio Nacional, la respuesta no tardó, y fue contundente. “Yo creo que quiere llamar la atención”, dijo Sheinbaum con una sonrisa irónica, antes de dejar claro que Tabe carece por completo de atribuciones en materia de política exterior. “No definen ellos la política exterior”, subrayó, recordando que ese poder reside exclusivamente en el Ejecutivo federal.

Pero la mandataria no se limitó a señalar la incompetencia jurídica del alcalde. Elevó el debate a un plano histórico y doctrinal. Invocó la Doctrina Estrada, pilar de la política exterior mexicana desde 1930, que establece el principio de no intervención, autodeterminación de los pueblos y reconocimiento automático de gobiernos legítimos, sin importar su orientación ideológica. “La relación de México es con los pueblos —aclaró—. Claro que la relación formal es con los gobiernos, pero la relación principal es con los pueblos”.

Con esa frase, Sheinbaum no solo defendió la presencia de las embajadas en suelo capitalino, sino que reafirmó un compromiso de Estado que ha sobrevivido a gobiernos de todos los colores: México no juzga a otros países, ni rompe relaciones por posturas ideológicas. Una postura que contrasta con la visión excluyente de Tabe, a la que la presidenta calificó sin rodeos como “muy conservadora” y contraria a la tradición diplomática nacional.

“Si su objetivo es llamar la atención y que todo mundo hable de eso… pues lo logró”, dijo con sarcasmo, antes de lanzar una advertencia directa: “Debería dedicarse mejor a lo que sí es su trabajo y atender la alcaldía que gobierna”. La crítica fue clara: mientras el alcalde se enfoca en gestos simbólicos contra naciones hermanas, sus vecinos enfrentan problemas cotidianos de movilidad, seguridad y servicios públicos.

Y para cerrar el asunto con contundencia jurídica, Sheinbaum fue explícita: “No se podría, claro que no… no tiene atribuciones evidentemente”. Ni siquiera si quisiera, podría expulsar a un embajador. Las sedes diplomáticas están protegidas por el Convenio de Viena de 1961, y su ubicación responde a decisiones soberanas del Estado mexicano, no a caprichos locales.

El episodio revela una tensión creciente entre niveles de gobierno: mientras el federal reafirma una política exterior basada en principios, algunos actores locales buscan capitalizar posturas ideológicas para ganar visibilidad. Pero en esta ocasión, la presidenta no solo desmontó la propuesta, sino que recordó a todos quién manda en la diplomacia mexicana: el pueblo, a través de su gobierno legítimo, no un alcalde en campaña perpetua.

En un mundo donde el multilateralismo está bajo ataque, México insiste: la fraternidad con América Latina no es negociable. Y mucho menos, un tema de vecindad.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí