Sheinbaum defiende soberanía y apuesta por renovar el T-MEC con certeza para inversiones

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Cuauhtémoc, Ciudad de México. 19 de enero 2026. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo en conferencia de prensa matutina en el salón de la Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan: Edgar Amador, secretario de Hacienda; Antonio Martínez Dagnino, Jefe del Servicio de Administración Tributaria; Iván Escalante, Procurador Federal del Consumidor (Profeco); Alfonso Suárez del Real, asesor político de la Coordinación de Comunicación Social. Foto: Saúl López Escorcia/Presidencia

En medio de tensiones comerciales globales y cambios en la política industrial estadounidense, la presidenta Sheinbaum reafirma el compromiso de México con un T-MEC renovado, relaciones equilibradas y defensa de la soberanía nacional.

Ciudad de México, 21 de enero de 2026 — En un contexto marcado por la incertidumbre comercial global y el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, la presidenta Claudia Sheinbaum trazó una hoja de ruta clara para la política exterior y económica de México: renovar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) con pragmatismo, proteger la soberanía nacional y mantener relaciones estratégicas con potencias como China, sin caer en confrontaciones innecesarias.

Durante su conferencia mañanera, Sheinbaum expresó “mucha confianza” en las próximas negociaciones del T-MEC, que buscan dotar de mayor certidumbre jurídica a las inversiones en la región. “Somos muy positivos en que haya un buen acuerdo”, afirmó, al tiempo que pidió evitar especulaciones que puedan generar inestabilidad en los mercados. El mensaje fue claro: México no busca rupturas, sino modernización con estabilidad.

La mandataria también abordó el complejo entramado de relaciones internacionales en la era Trump. Reconoció que la llegada del republicano a la presidencia ha implicado un cambio profundo en las dinámicas globales, especialmente por su uso recurrente de aranceles unilaterales. Pero subrayó que, frente a ese escenario, México mantiene una postura firme: “Buscamos una relación de respeto a México, a la soberanía y decisiones soberanas. Y al mismo tiempo, una relación de respeto a Estados Unidos”.

En ese marco, defendió el derecho de México a definir su propia política exterior. “Nosotros decidimos nuestra política exterior conforme a nuestros principios”, dijo, rechazando cualquier injerencia externa. Y recordó que, más allá de los gobiernos, la obligación del Estado mexicano es proteger a sus ciudadanos en el extranjero, especialmente a los millones de connacionales en territorio estadounidense.

Sobre las relaciones con Asia, Sheinbaum fue precisa: México mantiene “buenas relaciones con China”, al igual que Canadá, cuyo ministro de Finanzas, Mark Carney, ha fortalecido lazos comerciales con Pekín. Pero aclaró que, en ausencia de acuerdos comerciales formales, México sí puede imponer aranceles a productos de China y Corea del Sur, como lo establece el marco legal vigente. La estrategia no es ideológica, sino técnica: comercio justo, no sumisión.

Uno de los casos más emblemáticos que abordó fue el cierre de la planta de General Motors en Ramos Arizpe, Coahuila. Explicó que la decisión obedeció a un cambio en la estrategia industrial de la automotriz: la planta estaba orientada a la producción de vehículos eléctricos, un sector que recibió fuertes estímulos durante la administración de Joe Biden, pero que fueron cancelados bajo Trump. Sin embargo, Sheinbaum destacó una noticia alentadora: GM anunció una nueva inversión de mil millones de dólares en México, lo que demuestra que el país sigue siendo un destino atractivo para la industria automotriz.

Además, informó que el gobierno federal trabaja de cerca con las autoridades de Coahuila en varios frentes, incluyendo la resolución del conflicto legal en torno a Altos Hornos de México (AHMSA), una de las siderúrgicas más importantes del país. “Está por resolverse legalmente una jueza la subasta que se realiza en torno a esa planta”, señaló, subrayando el compromiso con la estabilidad laboral y económica en la entidad.

En conjunto, el discurso de Sheinbaum refleja una diplomacia de equilibrio: ni confrontación, ni subordinación. Frente a un vecino impredecible, México apuesta por el diálogo, la ley y la defensa de sus intereses nacionales. Y en un mundo fragmentado, busca ser puente, no rehén.

Porque, como dijo, la soberanía no se negocia, pero el comercio sí se construye —con reglas claras, respeto mutuo y visión de futuro.

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