Con módulos en todo el país y un sistema biométrico, el gobierno federal inicia la mayor campaña de credencialización en la historia del sistema de salud mexicano.
Ciudad de México, 21 de enero de 2026 — A partir de marzo de este año, cada mexicano tendrá una llave digital y física para acceder a todos los servicios médicos públicos del país, sin importar si pertenece al IMSS, ISSSTE, Seguro Popular o clínicas estatales. Así lo anunció Eduardo Clark García Dobarganes, subsecretario de Integración Sectorial y Desarrollo de la Secretaría de Salud, al presentar la Credencial del Servicio Universal de Salud, un documento que promete transformar la atención médica en México.

La credencial no solo acreditará la derechohabiencia, sino que indicará a qué sistema de salud pertenece el titular y cuál es su clínica de atención primaria más cercana. Pero su verdadero poder radica en su vinculación con un expediente médico digital único, donde se concentrarán historial clínico, citas, estudios, recetas y tratamientos. El objetivo: eliminar la duplicidad de trámites, agilizar diagnósticos y garantizar continuidad en la atención, incluso si el paciente se traslada de estado o cambia de institución.
El despliegue será masivo: 98 millones de personas en estados federalizados serán registradas en una primera etapa mediante 2,365 módulos del Bienestar, operados por 14 mil servidores de la Nación y equipados con 9,700 kits biométricos para captura de huellas dactilares y fotografías. “Es la mayor operación de inclusión en salud en la historia del país”, afirmó Clark.
El registro será presencial y gratuito, y se realizará durante marzo de 2026, organizado por la letra inicial del primer apellido para evitar saturaciones. Por ejemplo, quienes tengan apellidos que empiecen con A o B acudirán los lunes 2 o 30 de marzo, mientras que los de V, W, X, Y o Z lo harán los viernes 13 o 27. Para quienes no puedan asistir en su fecha, se habilitarán sábados especiales para rezagados: los días 7 y 21 para apellidos A-K, y 14 y 28 para M-Z.

La inclusión familiar es prioritaria: los menores de edad podrán registrarse acompañados de sus padres o tutores, incluso si la letra de su apellido no coincide con el día asignado, siempre que el adulto complete primero su trámite. El horario de atención será de 9:00 a 17:00 horas, de lunes a sábado.
El proceso se implementará en dos bloques. El 2 de marzo iniciarán 14 entidades: Baja California Sur, Campeche, Hidalgo, Estado de México, Michoacán, Nayarit, Puebla, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala, Yucatán y Zacatecas. El 23 de marzo se sumarán las restantes: Baja California, Chiapas, Ciudad de México, Colima, Guerrero, Morelos, Oaxaca, Quintana Roo y Veracruz.

Los módulos estarán coordinados por la Secretaría de Bienestar, con brigadas móviles en zonas rurales y marginadas. Las autoridades insisten en que el trámite es exclusivamente presencial y que no se requiere cita previa, aunque sí se recomienda acudir con documentos oficiales y en la fecha asignada.
Este proyecto no es solo técnico; es profundamente político. Representa la culminación de una promesa de la Cuarta Transformación: un sistema de salud verdaderamente universal, gratuito y sin exclusiones. Por décadas, los mexicanos enfrentaron laberintos burocráticos para acceder a una consulta. Ahora, con una sola credencial, tendrán derecho a todo el sistema público.
En un país donde millones carecían de seguridad social, esta credencial no es un plástico: es un acto de justicia. Y su implementación, un paso gigante hacia una salud que, por fin, sea de todos, para todos.
