Entre Desmantelamiento de Cárteles y Jornadas por la Paz, García Harfuch Presenta en Puebla el Balance de una Estrategia que Combina la Fuerza con la Reconstrucción del Tejido Social.
En un salón donde se respiraba un aire de logro contenido, el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, desplegó sobre la mesa los números de una batalla que, según las cifras, se está ganando. De septiembre de 2024 a diciembre de 2025, el promedio diario de víctimas de homicidio doloso en Puebla se desplomó un 41%. El dato, presentado durante la Mañanera del Pueblo de este 22 de enero, no fue el único. La incidencia de delitos de alto impacto también retrocedió un 11% en el periodo comparativo de enero de 2018 a diciembre de 2025, pintando un panorama de progreso tangible en uno de los frentes más complejos del país.
“Estos resultados son producto de una estrategia integral”, afirmó García Harfuch, atribuyendo los avances a la Estrategia Nacional de Seguridad puesta en marcha desde el inicio de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum. Detrás del porcentaje frío hay una operación constante: 1,365 personas detenidas, 435 armas de fuego decomisadas, 346 kilogramos de drogas aseguradas y la destrucción de un laboratorio de drogas sintéticas. Son los trofeos de una guerra frontal contra el crimen organizado que opera en el estado.
Pero la estrategia no se limitó al golpe contundente. García Harfuch detalló un éxito particular en el combate a la extorsión, una plaga que afecta a comerciantes y ciudadanos comunes. Entre julio y diciembre de 2025, este delito se redujo un 16.7%. Para lograrlo, se abrieron 119 carpetas de investigación, se detuvieron a 9 personas y se inhabilitaron 49 líneas telefónicas usadas para el hostigamiento virtual. Entre los golpes más significativos, el secretario destacó la detención de Yosafath “N”, principal operador de una célula dedicada a la extorsión, y de Julio “N”, líder del Cártel de Toscano, grupo acusado de extorsiones, ejecuciones y narcomenudeo.
Sin embargo, la narrativa oficial insistió en que la seguridad no se construye solo con detenciones. Rosa Icela Rodríguez, titular de Gobernación, tomó la palabra para presentar la otra pata de la estrategia: el eje de “Atención a las Causas”. Su reporte habló de diplomacia social: 267 sesiones de Mesas de Paz, 2,945 mesas regionales y 1,059 acuerdos generados en 11 regiones de Puebla. Además, en noviembre se instalaron 218 Consejos de Paz y Justicia Cívica y se realizaron 144 Jornadas por la Paz, que atrajeron a 38,229 participantes con actividades que iban desde reforestación hasta torneos de ajedrez.
La campaña “Sí al Desarme, sí a la Paz” cerró el círculo con resultados palpables: 386 armas de fuego recolectadas en 25 municipios, un botón compuesto por 190 armas cortas, 72 largas, más de 31,000 cartuchos, 500 cargadores e incluso 124 granadas. Cada arma entregada voluntariamente era, en la narrativa gubernamental, un voto de confianza y un paso hacia la pacificación.
Así, el balance en Puebla se presentó como un modelo dual: por un lado, la mano firme de García Harfuch desarticulando células y confiscando arsenales; por el otro, la mano extendida de Rosa Icela Rodríguez, tejiendo acuerdos comunitarios y canjeando armas por esperanza. El mensaje fue claro: la seguridad no es solo la ausencia de balas, sino la presencia de alternativas. Y en Puebla, según los números que hoy se exhibieron, ambas estrategias parecen estar dando frutos.
