Sheinbaum Desnuda al “Frente” Opositor: “Son los Mismos de Siempre” que Critican una Reforma que “Ni Conocen”

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Con Sarcasmo y Datos, la Presidenta Exhibe la Nueva Coalición de la Derecha que Firman un Manifiesto Contra una Reforma Electoral Aún Inexistente y Recuerda sus Pasados Oscuros.

En el salón de las mañaneras, donde a menudo se desglosan políticas de gobierno, este día Claudia Sheinbaum decidió abrir un expediente político. Frente a las cámaras, proyectó un manifiesto firmado por 500 “intelectuales, académicos y políticos” conservadores que conforman un autodenominado “Frente Amplio Democrático” para oponerse a la reforma electoral de su gobierno. Con un tono entre la burla y la indignación didáctica, la presidenta desmontó la iniciativa señalando su contradicción fundamental: se oponen a una propuesta “que ni siquiera está lista aún”.

“Es que es buenísimo, todavía no sale la reforma electoral, todavía no se conoce su contenido y ‘México atraviesa un momento de alta tensión institucional’”, dijo Sheinbaum, imitando con sarcasmo el lenguaje del manifiesto. Acto seguido, contrastó esa supuesta “tensión” con el dato que ella considera la verdadera termometría democrática: “regrésale a la encuesta; ‘mucha tensión institucional hay en México’”, ironizó, refiriéndose al 70% de aprobación que, según dijo, tiene su gobierno. Para ella, la oposición habla en nombre de una “democracia constitucional” que olvida que “la democracia es el poder del pueblo”, un pueblo que, en su lectura, la respalda.

Pero el ataque de Sheinbaum no se limitó a la incoherencia temporal. Fue histórico y personal. Desmontó la narrativa opositora que glorifica la “transición a la democracia” en las elecciones del 2000, que llevaron a Vicente Fox a la presidencia. Recordó que sobre esa victoria “hay acusaciones de que fue pactada con el PRI”, y que ese mismo gobierno “quiso desaforar al entonces Jefe de Gobierno del DF, Andrés Manuel López Obrador y después cometió un fraude electoral”. Con eso, buscó socavar la credibilidad moral de los firmantes.

Luego, pasó a la línea de firmas, leyendo nombres que provocaron risas entre los reporteros. “Dice ‘que no regrese el antiguo régimen’ ¿Y saben quién firma? Labastida, el que acusó a Zedillo del entreguismo”, dijo, refiriéndose al excandidato presidencial priista Francisco Labastida. Siguió con los pesos pesados de la oposición: “Luis Carlos Ugalde hablando de democracia, el responsable del fraude electoral de 2006 junto con Fox (…) ¿Quién más firma? Vicente Fox, Claudio X. González”. Con cada nombre, pintaba un cuadro de un establishment reciclado, cuyos integrantes, según ella, tienen un pasado manchado por acusaciones de fraude y pactos oscuros.

Finalmente, en un giro que mezclaba seguridad democrática con desdén, Sheinbaum “garantizó” que está bien que este tipo de personajes se agrupen y escriban manifiestos, “pues en México existe la plena libertad para hacerlo”. Era un recordatorio de que, en su visión, la verdadera democracia permite incluso las críticas de quienes, desde su óptica, la vulneraron en el pasado. Así, la presidenta no solo respondió a un manifiesto; ofreció una masterclass de contra-narrativa política, usando el documento de sus críticos para recordar sus pecados pasados y cuestionar su legitimidad para hablar en nombre del presente. En la mañanera, el “Frente Amplio Democrático” fue presentado no como una novedad, sino como el regreso de los mismos fantasmas.

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