“Hay gobierno”: Sheinbaum lanza advertencia tras la caída de El Mencho en Jalisco

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La Presidenta federal reconoce a las fuerzas armadas por operativo contra líder del CJNG; descarta participación de Estados Unidos y garantiza paz en estados aledaños.

El reloj marcaba el inicio de la conferencia mañanera cuando Claudia Sheinbaum irrumpió con una declaración que resonaría en todo el país. Apenas 24 horas después de que el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación expirara en una aeronave militar, la Mandataria federal decidió enviar un mensaje directo, sin titubeos: “Hay gobierno”. La frase, escueta pero cargada de significado, buscó tranquilizar a una nación que aún procesaba la caída del capo más poderoso de su historia reciente.

Todo ocurrió rápido. Las Fuerzas Especiales ejecutaron el golpe. El cuerpo de Nemesio Oseguera Cervantes dejó de respirar durante el traslado. Y al día siguiente, mientras Jalisco despertaba sin bloqueos carreteros y los comercios comenzaban a reabrir, la voz presidencial se escuchó desde el atril.

Sheinbaum no solo confirmó lo que muchos ya sabían. Fue más allá. Desglosó, pieza por pieza, la ingeniería institucional que hizo posible la operación. Habló de coordinación, de inteligencia, de patriotismo. Pero también dejó algo claro: esto no fue un favor del extranjero.

“No hubo participación de fuerzas de Estados Unidos”, sentenció, despejando cualquier especulación sobre una intervención directa. La colaboración, explicó, se limitó al intercambio de información. La planeación, el trabajo táctico, la ejecución en campo… todo llevó el sello de las fuerzas federales mexicanas.

Detrás del mensaje presidencial hay una estructura que pocas veces se visibiliza. Sheinbaum mencionó nombres, cargos, instituciones. Al general Trevilla, titular de la Defensa Nacional. Al Ejército Mexicano, columna vertebral del operativo. A la Guardia Nacional, brazo operativo en tierra. A la Fuerza Aérea, cuyas aeronaves trasladaron a los heridos.

“Hombres y mujeres preparados, profesionales, con mucha visión y mucho patriotismo”, describió la Presidenta sobre los elementos castrenses. Palabras que, en el argot político, equivalen a un espaldarazo público a las fuerzas del orden en un momento de alta tensión.

Pero el discurso también tuvo un destinatario implícito: la ciudadanía. Esa que durante horas vivió con incertidumbre el desarrollo de los hechos. Esa que temió represalias, bloqueos, narcobloqueos. Esa que, al despertar, encontró las calles transitables y los negocios abriendo sus puertas.

El momento más crítico de la conferencia llegó cuando Sheinbaum abordó las consecuencias inmediatas del operativo. Horas de incertidumbre en Jalisco y estados vecinos. Rumores de reacciones violentas. Cadenas de desinformación que circularon sin control.

Sin embargo, la Mandataria federal contrastó ese escenario con la realidad del día siguiente. “Se amaneció sin bloqueos carreteros”, afirmó. “La actividad económica se está reestableciendo poco a poco”. Pero no se trató de un mensaje complaciente. Inmediatamente después, reveló la existencia de un Centro de mando establecido en la región, diseñado para coordinar todas las actividades de seguridad y garantizar una reacción inmediata ante cualquier eventualidad.

El mensaje fue claro: el Estado mexicano no bajará la guardia.

“Lo más importante en este momento es garantizar la paz y seguridad de toda la población, de todo México”. Con esa frase, Sheinbaum cerró su intervención, pero abrió un nuevo capítulo en la estrategia de seguridad nacional. La caída de El Mencho no es un punto final, sino un parteaguas. Y desde Palacio Nacional, la advertencia resuena con eco de autoridad: hay gobierno, hay fuerzas armadas, hay coordinación. Y no habrá espacio para el caos.

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