Sheinbaum desafía a partidos: “No negocio las listas pluris, que la gente decida”

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La Presidenta envía reforma electoral sin cambios pese a presiones; acusa a partidos de querer mantener privilegios y asegura que su propuesta fortalece la democracia y las inversiones.

No habrá negociación. No habrá medias tintas. Claudia Sheinbaum lo dejó claro desde el atril: su reforma electoral no se toca. Mientras los partidos políticos presionan para mantener las listas plurinominales, la Presidenta plantó bandera. “La gente va a saber quién defiende las famosas listas de pluris y quién no”. La advertencia resuena en el Palacio Nacional mientras los coordinadores parlamentarios ajustan sus estrategias.

La conferencia mañanera transcurría con normalidad hasta que el tema electoral apareció en la mesa. Sheinbaum sabía que las preguntas llegarían. La reforma que enviará a la Cámara de Diputados, probablemente el lunes, ha generado resistencias. El Partido Verde, su aliado, ya mostró su desacuerdo.

Pero la Presidenta no retrocede.

Recordó los foros, las consultas, el mandato de campaña. Prometió eliminar las listas plurinominales y reducir el costo de las elecciones. Y piensa cumplirlo, aunque eso signifique enfrentarse a las cúpulas partidistas.

“Si no se aprueba es porque algunos partidos quieren seguir manteniendo sus listas”, sentenció. La frase, dicha sin titubeos, es un mensaje directo a los legisladores que ya preparan sus objeciones.

La reforma no elimina la representación proporcional, aclara Sheinbaum. La mantiene, pero con una dinámica distinta. Los 11 consejeros del INE seguirán siendo electos de la misma manera. Solo pide algo que parece obvio: que ajusten sus salarios.

El punto central de la controversia son las listas plurinominales. Actualmente, los partidos designan a sus representantes sin que estos pasen por el voto popular. Sheinbaum propone que todos, tanto los de mayoría como los de representación proporcional, vayan a buscar el voto.

“Solo pedimos que no ganen tanto”, ironizó sobre los consejeros. Pero detrás de la frase ligera hay una propuesta estructural: que la Cámara de Diputados refleje realmente la voluntad popular, no los acuerdos de las cúpulas.

En el Senado, la propuesta es más radical: desaparecer la lista plurinominal por completo, argumentando que desde su origen tiene representación por entidad federativa.

El momento más tenso llegó cuando Sheinbaum abordó las críticas de quienes la acusan de autoritarismo. La contradicción, dijo, es evidente: los mismos que la señalan por no negociar, la criticaban en el pasado por supuestamente decidir todo.

“Nadie quiere regresar al partido de Estado”, afirmó. “Pero tampoco queremos la democracia de las élites”.

La referencia a las “élites” no es casual. Sheinbaum dibuja una línea divisoria: del lado de acá, el pueblo y sus representantes electos. Del otro, las cúpulas partidistas que defienden sus privilegios.

A los empresarios nacionales y extranjeros les envió un mensaje directo: la reforma no genera incertidumbre, no afecta la democracia ni el clima de inversiones. “México está abierto a las inversiones, siempre y cuando cumplan con todas las reglas”.

Sheinbaum cerró con una frase que resume su postura: “No fui a negociar cualquier cosa con el afán de tener una reforma electoral”. La reforma llegará al Congreso sin cambios. Los partidos saben dónde está la línea. Y la Presidenta, con los números en la mano y el mandato popular como escudo, espera el resultado de la votación con una convicción inquebrantable: la gente va a saber quién defiende las listas pluris y quién no.

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