Las nueve horas que sacuden a los Clinton: videos secretos muestran su interrogatorio por el caso Epstein

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Cuatro horas y 33 minutos de Bill, cuatro horas y 35 de Hillary: el Comité de Supervisión libera las grabaciones de las declaraciones a puerta cerrada en Chappaqua, donde la pareja enfrentó preguntas sobre sus vínculos con el fallecido delincuente sexual

Nueve horas y ocho minutos de testimonio. Ese es el peso total del material que ahora está en manos del público. El Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes soltó la bomba: los videos de las declaraciones de Bill y Hillary Clinton sobre sus conexiones con Jeffrey Epstein ya no son un secreto guardado en los archivos legislativos. Las imágenes muestran lo que hasta ahora solo existía en transcripciones: el rostro, las pausas, las negativas y los momentos de tensión de dos de las figuras más poderosas del Partido Demócrata enfrentando preguntas incómodas.

Las comparecencias no ocurrieron en Washington. Fueron en Chappaqua, Nueva York, a puerta cerrada. Bill Clinton habló primero, durante cuatro horas con 33 minutos. Al día siguiente, Hillary ocupó el estrado por cuatro horas y 35 minutos. Ambos ya habían entregado declaraciones por escrito, pero el comité quería más. Quería verlos responder en vivo, aunque sin cámaras en ese momento. Ahora, esas cámaras imaginarias se activaron con la liberación de los registros.

El representante James Comer, presidente del panel, calificó las audiencias como “históricas”. No es para menos. La investigación legislativa sobre la red de contactos de Epstein y su cómplice Ghislaine Maxwell —hoy en prisión por tráfico sexual— ha atrapado en sus redes a políticos, empresarios y celebridades. Pero pocos casos generan tanta expectación como el de los Clinton.

En su testimonio, Hillary Clinton dijo no recordar haber conocido a Epstein. Aceptó un breve encuentro con Maxwell, pero aseguró desconocer por completo sus actividades delictivas. Negó haber volado en el avión privado de Epstein —el famoso “Lolita Express”— y también haber pisado sus propiedades. Frases cortas, respuestas medidas, ninguna concesión a la duda.

Bill Clinton fue más allá en su defensa. Rompió relaciones con Epstein, dijo, antes de que los crímenes salieran a la luz. Y lanzó una declaración que quedará grabada en el expediente público: “Sé lo que vi y, más importante aún, lo que no vi. No vi nada ni hice nada malo”. Una línea que intenta cerrar cualquier grieta por donde pueda colarse la sospecha.

Pero el hecho de que las grabaciones existan y ahora sean públicas indica que el comité no dio todo por cerrado. La tensión en el interrogatorio, según Comer, fue evidente en varios momentos. Lo que se ve en los videos —ahora accesibles para la prensa y la ciudadanía— es el choque entre dos narrativas: la de los Clinton, que se presentan como figuras ajenas a la red de Epstein, y la de los legisladores, que buscan respuestas sobre contactos, viajes y relaciones que durante años alimentaron rumores y teorías.

El escándalo Epstein dejó un tendal de víctimas y preguntas sin respuesta. Muchas de esas víctimas aún esperan justicia. La liberación de estos videos no resuelve el caso, pero coloca de nuevo a los Clinton en el centro del huracán mediático. Y en política, a veces, nueve horas de testimonio pueden pesar más que décadas de carrera.

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