Ucrania incendia un depósito de combustible ruso a 50 km de Finlandia

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Un ataque con drones contra el puerto de Primorsk, en la región de Leningrado, provocó un incendio que obligó a evacuar al personal; Moscú aseguró haber derribado más de 50 aparatos en la zona.

Las llamas se alzaron sobre el puerto de Primorsk. A pocos kilómetros de la frontera con Finlandia, un depósito de combustible ruso quedó envuelto en fuego después de un ataque con drones que Ucrania reivindicó este lunes. El gobernador de la región de Leningrado, Alexander Drozdenko, confirmó el incidente: el depósito resultó dañado, el personal fue evacuado y los bomberos trabajan para controlar el incendio. Mientras tanto, los sistemas de defensa aérea rusos afirmaron haber derribado más de 50 drones en la zona.

La ofensiva ucraniana alcanzó esta vez un punto neurálgico en el noroeste de Rusia. Primorsk, ubicada en la región de Leningrado, es un puerto estratégico cerca del golfo de Finlandia. El ataque con drones no solo causó daños materiales, sino que obligó a una evacuación completa del personal en el área afectada.

Drozdenko, el gobernador regional, utilizó su canal de Telegram para dar cuenta del incidente. “Un depósito de combustible resultó dañado en el puerto de Primorsk, lo que provocó un incendio”, escribió. La confirmación oficial llegó horas después de que circularan imágenes en redes sociales mostrando columnas de humo elevándose sobre el puerto.

Las defensas aéreas rusas, según el gobernador, interceptaron más de 50 drones en la zona. La cifra, si se confirma, sugiere que el ataque contra Primorsk fue parte de una operación de mayor escala, con múltiples aparatos lanzados simultáneamente para saturar los sistemas de defensa.

El ataque contra Primorsk se inscribe en una estrategia que Ucrania ha venido desarrollando en los últimos meses. Mientras Rusia bombardea casi a diario las infraestructuras energéticas ucranianas —provocando apagones que durante el invierno sumieron a millones de personas en el frío y la oscuridad—, Kiev ha respondido con sus propios ataques contra instalaciones energéticas y militares en territorio ruso.

La guerra de las infraestructuras se ha convertido en un frente paralelo al de las líneas de combate. Para Ucrania, atacar depósitos de combustible, refinerías y bases militares dentro de Rusia es una forma de afectar la logística del ejército invasor y de llevar la guerra a territorio que, hasta hace poco, se consideraba fuera del alcance de los misiles y drones ucranianos.

Primorsk no es un objetivo cualquiera. El puerto es una terminal clave para la exportación de petróleo ruso, especialmente de crudo de los campos del Báltico. Un incendio en sus instalaciones no solo tiene consecuencias militares, sino también económicas. Aunque el gobernador no detalló la magnitud de los daños, cualquier interrupción en las operaciones portuarias puede afectar los flujos de exportación rusos.

El elemento más crítico del ataque es su ubicación. Primorsk está a menos de 50 kilómetros de la frontera con Finlandia, país que se unió a la OTAN en 2023. Atacar un objetivo tan cerca del territorio de un aliado de la Alianza añade una capa de complejidad geopolítica a un conflicto que ya ha visto múltiples escaladas.

La reacción de Moscú fue inmediata. Drozdenko destacó la labor de las defensas aéreas, que según su versión derribaron más de 50 drones. La cifra, si es precisa, indicaría que Ucrania está incrementando la capacidad y el alcance de sus ataques con drones, utilizando enjambres para superar los sistemas de defensa rusos.

El patrón de respuesta también es significativo. Mientras los ataques ucranianos contra infraestructuras rusas se intensifican, Moscú mantiene su campaña sistemática contra las instalaciones energéticas de Ucrania. El invierno pasado, los bombardeos rusos dejaron a millones de ucranianos sin electricidad ni calefacción en plenas temperaturas bajo cero. Ahora, con la primavera avanzando, ambos bandos continúan golpeando los activos energéticos del contrario.

Un depósito en llamas. Personal evacuado. Más de 50 drones derribados según Moscú. El ataque ucraniano contra Primorsk es el último capítulo de una guerra que ha encontrado en las infraestructuras energéticas un campo de batalla tan crucial como las trincheras. Ucrania reivindica el golpe. Rusia informa de los daños y de los aparatos interceptados. Mientras tanto, en el puerto de Primorsk, los bomberos trabajan para controlar las llamas que, según Kiev, son la respuesta a los bombardeos que durante meses sumieron a millones de ucranianos en la oscuridad.

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