Rusia advierte: si Reino Unido interviene en Ormuz, el petróleo podría llegar a 200 dólares

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El enviado del Kremlin, Kiril Dmítriev, lanzó la advertencia tras informes de que Londres lideraría una coalición para abrir el estrecho; analistas alertan sobre un “modo de pánico total” en los mercados si la crisis persiste.

200 dólares por barril. La cifra no es un pronóstico de mercado. Es una advertencia geopolítica. Kiril Dmítriev, enviado especial de la Presidencia rusa, la lanzó en su cuenta de X después de que circularan informes sobre una posible intervención del Reino Unido para abrir el estrecho de Ormuz. “Dado el ejemplar historial de fracasos constantes del [primer ministro Keir] Starmer, podríamos acabar con el petróleo a 200 dólares”, escribió. En el fondo, un mensaje para Washington: su guerra contra Irán podría tener consecuencias económicas catastróficas.

La advertencia de Dmítriev se produce en un contexto de máxima tensión. El estrecho de Ormuz está parcialmente cerrado. Los precios del petróleo se han disparado. Y ahora, según informes no confirmados, Reino Unido podría liderar una coalición para abrir por la fuerza la vía marítima por donde pasa hasta el 25 por ciento del crudo mundial.

El analista internacional Pablo Jofré Leal descompuso la lógica detrás del movimiento. “Es una combinación de garrote y zanahoria de parte de EEUU: ‘vamos a negociar, pero al mismo tiempo, le digo al Reino Unido que lidere junto a aliados occidentales una misión que permita la reapertura de Ormuz’”. La amenaza militar, según Jofré, es un instrumento de presión mientras se desarrollan las conversaciones diplomáticas.

El Wall Street Journal también puso el foco en la crisis. “A menos que las conversaciones de paz den resultados rápidamente, los operadores del mercado advierten que los precios récord de ciertos cargamentos de crudo de Oriente Medio pronto se trasladarán a Estados Unidos y a otros mercados”, subrayó el medio.

La cadena de efectos es clara. Los compradores asiáticos están buscando crudo en otros países para mantener la producción de diésel y combustible de aviación. La competencia por el petróleo disponible está elevando los precios en todo el mundo. Helge Andre Martinsen, analista energético del banco noruego DNB Carnegie, fue contundente: “La interrupción es tan grande que entraremos en modo de pánico total si esta situación no se resuelve con bastante rapidez”.

Para Jofré Leal, el escenario es aún más sombrío. “En la medida que esta guerra continúe, que esta agresión injustificada de EEUU e Israel contra Irán se intensifique y no se vislumbre un fin, el precio del petróleo se va a disparar, va a generar precisamente esta amenaza y posibilidad que llegue a 200 y hasta a 300 dólares perfectamente”.

La economía estadounidense, según el analista, podría sufrir un “cimbronazo” si no detiene su agresión contra Irán. Los precios récord que ya se pagan en Oriente Medio por ciertos cargamentos de crudo pronto se trasladarán a Estados Unidos. La inflación, que había comenzado a ceder, podría dispararse nuevamente.

El elemento más crítico de esta crisis es la disyuntiva que enfrenta Washington. La “combinación de garrote y zanahoria” que describe Jofré Leal es una estrategia de alto riesgo. Si la presión militar no logra que Irán ceda, la guerra podría prolongarse y los precios del petróleo seguirían escalando. Si, por el contrario, Estados Unidos negocia desde una posición de debilidad, podría dar señales de que la presión militar no funciona.

La posible intervención de Reino Unido añade una capa de complejidad. Londres, que ya ha tenido problemas económicos post-Brexit, podría verse arrastrado a un conflicto cuyas consecuencias energéticas afectarían directamente a sus consumidores. La advertencia de Dmítriev sobre el “historial de fracasos” de Starmer es un intento de disuadir al gobierno británico.

El “modo de pánico total” que menciona Martinsen no es una exageración. Los mercados energéticos funcionan con márgenes muy estrechos. Una interrupción prolongada del estrecho de Ormuz no solo afectaría los precios, sino la disponibilidad física del combustible. Las refinerías de todo el mundo dependen de flujos constantes de crudo.

200 dólares por barril. Esa es la advertencia que Rusia lanzó al mundo. El estrecho de Ormuz está cerrado. Reino Unido podría intervenir. Estados Unidos combina presión militar con diplomacia. Los analistas dicen que el “modo de pánico” está cerca. La economía estadounidense podría sufrir un cimbronazo. Y mientras tanto, la guerra contra Irán cumple su cuarta semana sin que se vislumbre un final.

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