Trump decreta el fin de la guerra con Irán: “los estamos aniquilando por completo”.

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El mandatario asegura que la operación militar concluirá pronto y que el estrecho de Ormuz “se abrirá automáticamente” tras la salida de las tropas estadounidenses.

El anuncio llegó sin filtros. Donald Trump, en una conversación telefónica con The New York Post, trazó un horizonte definido para el conflicto con Irán: el fin está cerca. “No estaremos allí mucho más tiempo”, sentenció. Y la frase que siguió fue aún más contundente: “Los estamos aniquilando por completo, es una aniquilación total”.

Las palabras del presidente estadounidense no dejaron espacio para interpretaciones moderadas. Según su relato, la ofensiva ha dejado a la república islámica sin capacidad de respuesta. Sin embargo, reconoció que Washington aún tiene pendiente “más trabajo” para neutralizar completamente las capacidades ofensivas del adversario.

Pero el eje del mensaje apuntó a un escenario posterior al conflicto. Trump abordó el tema del estrecho de Ormuz, esa vía marítima estratégica por donde transita una parte sustancial del petróleo mundial. Su diagnóstico fue claro: la apertura del paso no será responsabilidad de Estados Unidos. “Bueno, creo que se abrirá automáticamente”, afirmó, deslizando que serán los países que utilizan la ruta quienes deberán garantizar su libre circulación.

El razonamiento del mandatario se apoyó en un cálculo geopolítico simple. “Me imagino que quien controle el petróleo estará encantado de abrir el estrecho”, añadió, dejando entrever que los intereses comerciales de los productores de hidrocarburos actuarán como motor natural para restablecer la normalidad en la zona.

La entrevista también incluyó un intercambio sobre un informe del Wall Street Journal. La publicación había sugerido que Trump estaría dispuesto a poner fin a la guerra sin resolver la situación del estrecho. La respuesta del presidente fue esquiva pero reveladora: “Para ser honesto, no pienso en eso”. Acto seguido, redefinió el objetivo central de la intervención militar. “Mi única función era asegurarme de que no tuvieran un arma nuclear. No van a tener un arma nuclear”.

Con esa frase, Trump encapsuló su narrativa de salida. La guerra, desde su perspectiva, cumplió su misión principal: desactivar la amenaza nuclear iraní. El resto, incluida la estabilidad del estrecho de Ormuz, quedará en manos de otros actores cuando las tropas estadounidenses se retiren. “Cuando nos vayamos, el estrecho se abrirá automáticamente”, insistió, cerrando su intervención con una convicción que deja abiertas más preguntas que certezas.

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