La Presidenta defendió la facultad de la Unidad de Inteligencia Financiera para inmovilizar cuentas por lavado de dinero; explicó que los amparos ya no liberarán recursos automáticamente y que el cambio es clave contra la delincuencia organizada.
“Nunca en la historia le ha cerrado la cuenta a algún empresario, empresaria, que no esté involucrada en lavado de dinero”. La frase de Claudia Sheinbaum fue una respuesta directa a las críticas. La Presidenta salió al paso de las “mentiras” que circulan sobre la Unidad de Inteligencia Financiera. Dijo que la UIF tiene la facultad de inmovilizar cuentas desde su creación, siempre que haya sospechas de lavado de dinero. Y aclaró: nunca se ha usado de forma política.
Sheinbaum explicó que la Suprema Corte de Justicia de la Nación avaló esta facultad en un contexto donde se estaban utilizando amparos para limitar las herramientas de la UIF. “Es determinante que se le devuelvan los dientes a la UIF”, afirmó. Sin esa capacidad, dijo, el trabajo contra la delincuencia organizada y el lavado de dinero quedaba inhabilitado.
El problema, según la Presidenta, era que antes la UIF inmovilizaba cuentas, pero los implicados obtenían amparos con suspensiones automáticas. “Sacaban todo el dinero de la cuenta y entonces el trabajo de la UIF quedaba prácticamente inhabilitado”, explicó.
El cambio aprobado por la Corte es sustancial. Ahora, los amparos no liberan los recursos de inmediato. El dinero queda inmovilizado durante el juicio, que puede durar hasta seis meses. Si el afectado gana el amparo, la cuenta se libera. “Si hubiera una injusticia, en seis meses se libera la cuenta”, aseguró Sheinbaum.
La Presidenta defendió la UIF como una herramienta esencial contra la delincuencia organizada. “La mejor manera que tiene el Estado Mexicano de combatir la delincuencia organizada es persiguiendo el dinero”, afirmó. La UIF, dijo, es la herramienta más fuerte para ello.
Sheinbaum aclaró que la facultad de inmovilizar cuentas no es exclusiva de México. En Estados Unidos y en países europeos, los órganos homólogos de la UIF tienen esta capacidad. Incluso, señaló, en Estados Unidos quien puede congelar cuentas es directamente la policía.
La Presidenta insistió en que la UIF nunca ha actuado contra empresarios que no estén involucrados en lavado de dinero. “Nunca en la historia”, repitió. Y vinculó las críticas actuales con una campaña de desinformación.
El elemento más crítico de esta discusión es el equilibrio entre la lucha contra el lavado de dinero y la garantía de derechos de los afectados. Sheinbaum dijo que el nuevo esquema permite que quien gane un amparo recupere su dinero después de seis meses. Los críticos pueden argumentar que seis meses es un plazo largo, durante el cual un empresario podría enfrentar problemas de liquidez.
La Presidenta respondió implícitamente: el Estado debe tener herramientas efectivas contra la delincuencia organizada. La UIF, dijo, es la más fuerte. Y la Corte avaló su uso.
Sheinbaum también buscó desmentir la idea de que la UIF actúa por motivos políticos. “Nunca se ha usado de forma política”, aseguró. La afirmación es difícil de probar o refutar, pero la Presidenta la sostuvo con convicción.
Sheinbaum dijo que la UIF nunca ha cerrado cuentas de empresarios inocentes. Dijo que la Corte le devolvió “los dientes” a la unidad. Explicó que antes los amparos liberaban recursos automáticamente, inhabilitando la lucha contra el lavado de dinero. Ahora, el dinero queda inmovilizado durante el juicio. “Si hubiera una injusticia, en seis meses se libera la cuenta”, afirmó. Y recordó que en Estados Unidos, la policía puede congelar cuentas. La batalla, dijo, es contra la delincuencia, no contra los empresarios.
