El presidente estadounidense amenaza con usar “la mejor munición” desde buques de guerra; Vance viaja a Islamabad mientras Teherán busca garantías de cese permanente de hostilidades.
El reloj corre. Donald Trump fijó un ultimátum: 24 horas. Si las conversaciones con Irán fracasan este sábado, la opción militar está sobre la mesa. El presidente de Estados Unidos lo dijo sin rodeos al New York Post.
—Lo sabremos en unas 24 horas. Pronto lo sabremos —advirtió.
El sistema naval, explicó, está siendo “reiniciado”. Los buques de guerra estadounidenses ya se equipan con “las mejores armas jamás fabricadas”. Incluso superiores, según Trump, a las usadas para “lograr una aniquilación total”. La frase no fue casual. El mensaje, tampoco.
—Y si no llegamos a un acuerdo, los utilizaremos, y los utilizaremos de forma muy eficaz —remató.
Mientras el presidente endurece el tono, la diplomacia se mueve en paralelo. El vicepresidente J.D. Vance partió este viernes hacia Islamabad. La capital pakistaní será el escenario de las negociaciones. El equipo de EE.UU. incluye al enviado especial Steve Witkoff y a Jared Kushner, yerno de Trump.
Del lado iraní, la delegación tendrá peso institucional: el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el canciller Abbas Araghchi.
El punto de tensión es doble: confianza y armamento. Trump lanzó una sospecha directa sobre los negociadores persas. “Están tratando con gente de la que no sabemos si dicen la verdad o no”, dijo. Según el mandatario, ante Washington aseguran deshacerse de las armas nucleares, pero luego filtran a la prensa que quieren enriquecer uranio. “Ya veremos”, sentenció.
La agenda de la cumbre incluye tres ejes críticos: el programa de enriquecimiento de uranio, el desarrollo de misiles balísticos y la plena reapertura del estrecho de Ormuz. Irán, por su parte, no solo negocia puntos técnicos. Busca una garantía de Washington: un final más permanente de las hostilidades.
En menos de un día, se sabrá si las cañoneras hablan o las armas callan.
