Gobierno desactiva alerta: tortilla no sube pese a amago industrial

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PROFECO y Agricultura desmienten cualquier alza justificada, mientras la Presidenta Sheinbaum ordena vigilancia y el maíz toca su nivel más bajo histórico.

No habrá tarifazo en la mesa de los mexicanos.

La noticia cayó como un balde de agua fría sobre la industria. El Consejo Nacional de la Tortilla había soltado la cifra la víspera: entre dos y cuatro pesos más por kilo. El argumento: un supuesto aumento acumulado en los costos de producción. Pero el espejismo duró apenas horas.

Este lunes 14 de abril, dos dependencias federales salieron al frente. La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural y la Procuraduría Federal del Consumidor fueron contundentes: no existe un alza en el precio del maíz en grano. Tampoco en la harina de maíz. Por lo tanto, cero justificación técnica para tocar el bolsillo de las familias.

El dato duro lo puso la propia presidenta Claudia Sheinbaum esa misma mañana. Descartó cualquier incremento con una razón simple y aplastante: el maíz está en su nivel más bajo en la historia. Luego ordenó a Agricultura y a PROFECO una vigilancia férrea contra cualquier intento de alza injustificada.

El punto de tensión no es menor. Detrás del anuncio fallido del Consejo Nacional de la Tortilla aparecen cifras que lo desmoronan. El Grupo Consultor de Mercados Agrícolas lo advirtió: el precio del maíz blanco a granel promedia 5 mil 284 pesos por tonelada. Un año atrás, en 2025, estaba en 6 mil 618 pesos. La tendencia es a la baja, no al alza.

La investigación interna del gobierno revela una estructura de contención que ya estaba en marcha. El Acuerdo Nacional Maíz-Tortilla no es un parche. Es una estrategia integral donde participan las asociaciones nacionales de la masa y la tortilla, las principales empresas harineras, la Cámara Nacional del Maíz Industrializado (CANAMI) y la Unión Nacional de Industriales de la Masa y la Tortilla (UNIMT). Todos ellos ratificaron su compromiso el mismo 14 de abril: producción eficiente, distribución sin tropiezos y estabilidad de precios.

Un dato que cambia la perspectiva: CANAMI representa a empresas que procesan el 20% del maíz de consumo nacional. Y aclaró que solo el 30% de las tortillas que se comen en el país se elaboran con harina de maíz. El 70% restante viene de maíz nixtamalizado. Dos rutas, un mismo destino: ninguna justifica un alza.

El gobierno no solo desmiente. También monitorea. PROFECO ya tiene lupa sobre 603 tortillerías en todo el país a través del programa Quién es Quién en los Precios. Y la invitación está abierta: más tortillerías pueden sumarse al acuerdo mediante redes sociales.

El cierre del relato tiene nombre propio: Jóvenes Construyendo el Futuro. El programa vincula a dueños de tortillerías con talento joven que quiere aprender el oficio. No es solo control de precios. Es relevo generativo con espejo social.

La instrucción presidencial rueda fina: ordenar toda la cadena, desde el productor de maíz hasta la tortilla caliente. Con políticas que refuercen el ingreso campesino y comercialización directa.

El mensaje final es quirúrgico: el maíz está barato. La tortilla no sube. Y el gobierno ya puso el ojo.

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