Mexicanos en Europa estallan de júbilo: Sheinbaum llega a Barcelona y rompe ocho años de distancia con España

0
51

La presidenta aterrizó en vuelo comercial a Madrid y luego viajó a la capital catalana; ciudadanos llegaron desde Francia, Valencia y Andalucía para recibir a “la primera mujer presidenta de México”.

No fue una llegada discreta. Fue una celebración.

Claudia Sheinbaum arribó a Madrid en vuelo comercial. Hizo escala y continuó hacia Barcelona. Pero antes de que la presidenta pisara la capital catalana, una marea de mexicanos ya la esperaba. No solo los residentes en Barcelona. Viajaron desde Madrid, Valencia, Andalucía, Extremadura. Incluso desde Francia (París y Toulouse) y del norte de Europa.

El dato más impactante es la espera. Ocho años sin un presidente mexicano en España. Ocho años de distancia diplomática por la negativa de la Corona española a ofrecer disculpas públicas por los crímenes de la colonización. Y ahora, la diáspora mexicana en Europa decidió que este regreso no podía pasar desapercibido.

El punto de tensión no es político. Es emocional. Xitlali Hernández, mexicana residente en Barcelona, explicó por qué estaban allí: para arropar a “la primera mujer que es Presidenta de México” y para “expresar nuestro orgullo porque es un referente en la izquierda internacional”. No es un mitin. Es un abrazo colectivo.

María Ixelt Romero, congresista nacional de Morena para mexicanos en el exterior, también se encuentra en Barcelona para recibir a Sheinbaum. La dirigente partidista se sumó a la oleada de connacionales que cruzaron fronteras europeas para estar presentes.

Sheinbaum ha dicho que su visita a la nación ibérica obedece a “seguir dialogando” para estrechar los vínculos. Pero lo que ocurrió en el aeropuerto de Barcelona fue un diálogo silencioso entre la presidenta y su pueblo en el exilio. Ellos viajaron horas para verla. Ella llegó en un vuelo comercial, sin protocolos ostentosos.

El cierre del relato es una imagen: mexicanos desde París, Toulouse, Valencia y Andalucía, reunidos en Barcelona, ondeando banderas invisibles, celebrando que después de ocho años alguien volvió a tender puentes. La cumbre aún no empieza. El recibimiento ya fue un mensaje.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí