Guardia Nacional evitó masacre en Teotihuacán, revela Sheinbaum

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El agresor contaba con 52 cartuchos y pudo recargar su arma; su intervención a 11:30 horas limitó el ataque que ya dejó una turista muerta.

Once treinta de la mañana. Ese fue el minuto crítico.

La Guardia Nacional llegó a la Pirámide de la Luna. El agresor ya había empezado a disparar. Los elementos recibieron balazos de inmediato. Respondieron. Lograron herirlo en una pierna. El atacante quedó limitado para moverse. Minutos después, se quitó la vida.

Si esos minutos no hubieran existido, la tragedia sería mayor. Omar García Harfuch lo dijo sin rodeos: “Esta intervención impidió que continuara atacando y evitó la pérdida de más vidas”. El secretario de Seguridad fue contundente. El agresor, de no haber sido herido, probablemente habría privado de la vida a más víctimas.

Los números respaldan la urgencia. El fiscal José Luis Cervantes Martínez reveló que el atacante llevaba al menos 52 cartuchos útiles. Y tenía capacidad de recargar su arma en repetidas ocasiones. El ataque pudo prolongarse. Mucho más.

El primer reporte llegó a las 11:20. Un hombre armado amagaba a visitantes. Movilización inmediata de los tres niveles de gobierno. Diez minutos después, la Guardia Nacional ya estaba bajo fuego. El comandante Guillermo Briseño Lobera detalló la dificultad: los elementos actuaron en condiciones desventajosas por la altura del agresor. Pero maniobras tácticas coordinadas permitieron ubicarlo y cercarlo.

El perfil del atacante empieza a esclarecerse. Actuó solo. Sin vínculos con delincuencia organizada. Premeditación. Había visitado la zona arqueológica antes. Una línea de investigación apunta a tendencias “copycat”, imitación de hechos violentos. Referencias a Columbine. Posibles problemas de salud mental.

El saldo final: 13 personas lesionadas. Siete de ellas por arma de fuego. Una turista canadiense falleció. La mayoría de las víctimas son extranjeras: Canadá, Estados Unidos, Colombia, Rusia, Brasil, Países Bajos. Consulados y autoridades internacionales ya están coordinados.

Sheinbaum calificó el hecho como inédito en el país. Y lanzó una revelación crítica: actualmente no existen arcos de seguridad en zonas arqueológicas. Nunca antes había pasado algo así. Por eso no estaban. Ahora, anunció, se implementarán nuevas medidas de revisión y control de acceso.

Rosa Icela Rodríguez confirmó atención integral a víctimas y familiares. Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura, detalló seguimiento puntual a su estado de salud. La presidenta lamentó los hechos, expresó solidaridad y reiteró el compromiso de esclarecer todo.

El cierre es una advertencia y un cambio: lo que nunca había ocurrido ya sucedió. Y la seguridad en las zonas arqueológicas no volverá a ser la misma.

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