El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció oficialmente este 1 de febrero la imposición de aranceles a las importaciones procedentes de México, Canadá y China, en un movimiento que vincula la política comercial con la lucha contra el narcotráfico y la migración ilegal. Según un comunicado de la Casa Blanca, México y Canadá enfrentarán un gravamen del 25%, mientras que los productos chinos serán afectados por una tasa del 10%.
La medida, justificada bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), busca, según el gobierno estadounidense, responsabilizar a estos países por el flujo de drogas como el fentanilo y la metanfetamina hacia Estados Unidos. La Casa Blanca acusó a los cárteles mexicanos de ser “los principales traficantes de drogas del mundo” y afirmó que mantienen una supuesta “alianza con el Gobierno de México”, algo que las autoridades mexicanas han negado categóricamente.
En respuesta, México ha insistido en que Estados Unidos debe asumir su responsabilidad en la crisis de opiáceos que afecta a su población y ha exigido medidas para frenar el tráfico ilegal de armas hacia su territorio. Horas antes del anuncio oficial, el secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, destacó la unidad de la iniciativa privada del país frente a las amenazas arancelarias.
Respecto a Canadá, Washington argumentó que los aranceles se mantendrán hasta que Ottawa coopere en la lucha contra el narcotráfico y refuerce la seguridad fronteriza. La Casa Blanca señaló que el fentanilo incautado en la frontera norte podría haber matado a 9,8 millones de estadounidenses y que los cruces ilegales desde Canadá han alcanzado máximos históricos.
En el caso de China, el gravamen del 10% responde a la acusación de que el país no ha hecho lo suficiente para combatir el tráfico de fentanilo. El gobierno estadounidense culpó al Partido Comunista Chino de subsidiar a empresas químicas que exportan esta sustancia, algo que Pekín ha negado en repetidas ocasiones.
Trump defendió la medida en su red social Truth Social, afirmando que su administración está cumpliendo con su promesa de proteger a los estadounidenses de la “avalancha de inmigrantes ilegales y drogas”. La decisión ha reavivado tensiones comerciales y diplomáticas, mientras los países afectados evalúan sus respuestas.
