“Polémica sin fin: Calderón lanza dardo bíblico por caso de maestra asesinada en Veracruz”
El silencio en las redes sociales se rompió con un estruendo cuando Felipe Calderón, el expresidente conocido por su guerra contra el narcotráfico, publicó un comentario que inmediatamente incendió el debate nacional. Con sarcasmo bíblico, comparó las declaraciones de la gobernadora Rocío Nahle sobre la muerte de la maestra Irma Hernández con la crucifixión de Jesucristo.
“¿Cristo murió de un paro cardiovascular y respiratorio? Nada tuvieron que ver los fariseos y los romanos. -Rocío Nahle”, escribió Calderón en su cuenta de X, acompañando el texto con un tono de indignación contenida. La publicación, que en cuestión de minutos acumuló miles de interacciones, hacía referencia a las declaraciones de la gobernadora, quien había atribuido el fallecimiento de Hernández a un infarto, pese a que la víctima fue secuestrada y agredida por un grupo criminal en Álamo Temapache.
El caso de Irma Hernández, cuyo cuerpo fue encontrado con signos de violencia el pasado 18 de julio, había generado ya una ola de indignación en Veracruz. Las declaraciones de Nahle, minimizando el papel de los agresores, añadieron leña al fuego. “Recibí insultos por decir la verdad médica”, defendió la gobernadora un día antes de la publicación de Calderón, sin imaginar que su comentario sería comparado con uno de los episodios más simbólicos de la historia religiosa.
Mientras organizaciones civiles exigen justicia para Hernández y critican la “insensibilidad” de las autoridades, la polémica entre Calderón y Nahle revela la profunda división en el manejo de la violencia criminal en México. ¿Fue un infarto o un asesinato? La respuesta, como bien señaló el expresidente, parece depender de a quién se le pregunte.
