La Presidenta y el Expresidente: Un Enfrentamiento por la Soberanía Nacional
En el marco habitual de su conferencia matutina, la Presidenta Claudia Sheinbaum desató hoy una tormenta política de consecuencias históricas. El detonante: un video del expresidente Felipe Calderón en una entrevista para la Universidad de Georgetown, en Estados Unidos.
Con tono grave y visiblemente indignada, la mandataria exhibió ante los medios las declaraciones del panista, donde cuestionaba cómo la Reforma al Poder Judicial mexicano había pasado “justo por debajo de la nariz del embajador de Estados Unidos”. Calderón, en un comentario que resonó con ecos de un pasado interventionista, se preguntaba si el diplomático “no se dio cuenta o simplemente ignoró aquello, que es terrible”.
Para Sheinbaum, la gravedad de la declaración no podía ser mayor. “Es indignante”, sentenció desde el podio, acusando a un expresidente de la República de acudir a una potencia extranjera para, desde allí, sugerir que debería haber habido una intervención en los asuntos internos de México. La mandataria no solo reafirmó el apelativo que históricamente le ha dado a Calderón –“espurio”, por considerar que su llegada a la presidencia fue mediante un fraude electoral–, sino que añadió uno nuevo y contundente: “vendepatrias”.
“Aparte de espurio, es entreguista, vendepatria”, aseguró con crudeza, elevando el tono del debate político al conectarlo con uno de los principios más sagrados de la diplomacia mexicana: la no intervención y la autodeterminación de los pueblos.
Para contextualizar la profundidad de su indignación, Sheinbaum echó mano de la historia. Recordó a la audiencia el trágico episodio de la Decena Trágica en 1913, cuando el entonces embajador estadounidense Henry Lane Wilson conspiró activamente en el golpe de estado que derrocó y ultimately llevó al asesinato del presidente Francisco I. Madero. Con este paralelismo, la Presidenta no solo condenó las palabras de Calderón, sino que las enmarcó como un peligroso flirtéo con una lógica imperial que México ha sufrido en carne propia. La crónica de hoy no fue solo sobre un insulto, sino sobre una defensa ferviente de la soberanía nacional.
