Secuestran a dos menores frente a una universidad en el Estado de México

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Un video viral desata alarma en Ixtlahuaca: dos niños son arrastrados por adultos en plena calle mientras su hermana intenta defenderlos

La tranquilidad de una tarde en el municipio de Ixtlahuaca, Estado de México, se quebró el lunes cuando un video comenzó a circular en redes sociales mostrando una escena que heló la sangre de miles: dos menores de edad siendo arrastrados por la fuerza en plena vía pública, frente a la Universidad de Ixtlahuaca. Lo que parecía un secuestro en toda regla desató una ola de conmoción, pánico y exigencias de justicia en toda la comunidad.

Según testigos y medios locales, el incidente ocurrió en la calle Ignacio Allende, donde cuatro adultos se acercaron a los niños mientras estaban solos. En el video, se observa cómo uno de los hombres toma a uno de los menores del brazo y lo obliga a caminar, mientras otro adulto se lleva al segundo niño. En medio del caos, la hermana mayor de los menores intenta resistirse, pero es cargada físicamente por un hombre y sacada de una lavandería donde había entrado momentos antes.

Vecinos aseguraron que los adultos subieron a los niños a un automóvil negro y huyeron del lugar. La comunidad, en estado de alerta, pidió de inmediato la intervención policial, temiendo un secuestro. Las imágenes, grabadas por cámaras de seguridad y teléfonos celulares, se volvieron virales en cuestión de horas, generando indignación nacional.

Sin embargo, las autoridades locales ofrecieron una versión distinta. El Gobierno de Ixtlahuaca emitió un comunicado en el que aclaró que no se trata de un secuestro, sino de un conflicto familiar entre dos grupos de parientes. “Se dará seguimiento y se determinará lo conducente”, señaló la administración municipal, sin ofrecer mayores detalles sobre la custodia legal de los menores o si hubo órdenes judiciales involucradas.

La tensión escaló cuando el padre de los niños presentó una denuncia formal. En su relato, afirmó que los mismos hombres lo amarraron de manos y pies en su domicilio antes de llevarse a sus hijos. Según su testimonio, uno de los involucrados es el hermano de su expareja, lo que refuerza la hipótesis de una disputa por la custodia o el régimen de visitas. No obstante, la forma violenta en que se realizó la sustracción —sin intervención de autoridades ni resolución judicial visible— ha generado dudas sobre la legalidad del acto.

Organizaciones de derechos humanos y colectivos ciudadanos han exigido una investigación transparente. “Que sea un conflicto familiar no justifica la violencia ni la sustracción forzada de menores”, advirtió una activista local. Mientras tanto, la Fiscalía General de Justicia del Estado de México ha iniciado una carpeta de investigación para determinar si hubo delitos como privación ilegal de la libertad, violencia intrafamiliar o abuso de autoridad.

El caso ha reabierto el debate sobre la protección de la niñez en México, donde cada año se registran cientos de casos de sustracción, muchos de ellos en contextos de disputas familiares mal resueltas. La pregunta que hoy resuena en Ixtlahuaca —y en todo el país— es: ¿hasta qué punto se permite que los conflictos personales pongan en riesgo la integridad de los niños?

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