“México lidera América con 182% de aumento real en salario mínimo desde 2018”

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Cuauhtémoc, Ciudad de México, México, 10 de octubre de 2025. La doctora Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos en conferencia de prensa matutina, “Conferencia del Pueblo”, enlace con Laura Velázquez Alzúa coordinadora Nacional de Protección Civil y con el estado de Yucatán. La acompañan Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura; Marina Nuñez, subsecretaria de Desarrollo Cultural y Bulmaro Juárez Pérez, divulgador de lenguas indígenas, presentador de la sección “Suave Patria”. Foto: Juan Carlos Buenrostro / Presidencia

Mientras EE.UU. registra una caída del 25% en su salario mínimo real, México se convierte en el país con mayor crecimiento del continente, impulsando consumo y reduciendo desigualdad

Ciudad de México — En un giro histórico que rompe con décadas de estancamiento salarial, México se ha convertido en el país con mayor aumento real del salario mínimo en América, con un crecimiento acumulado del 182% entre 2018 y 2025. La cifra, respaldada por datos de la OCDE, INEGI, CONASAMI, Banxico y organismos internacionales como Statistics Canada y bancos centrales de Centroamérica, no solo es un récord regional: es una refutación contundente al dogma neoliberal que durante años argumentó que subir salarios generaría inflación desbocada.

Según un análisis de Bloomberg y el Banco de México, el poder adquisitivo del salario mínimo en México ha superado con creces al de economías avanzadas y emergentes. Mientras Canadá registra un alza real del 46.2%, Chile del 46% y Colombia del 40.4%, México se dispara al primer lugar. Pero el contraste más impactante es con su vecino del norte: Estados Unidos, cuyo salario mínimo federal no se ha actualizado desde 2009, ha sufrido una caída del 25% en su valor real debido a la inflación acumulada.

El fenómeno mexicano no es casual. Es el resultado de una política económica deliberada impulsada desde la llegada de la Cuarta Transformación en 2018, con el objetivo explícito de recuperar el poder adquisitivo perdido durante más de 30 años de neoliberalismo. En 2018, el salario mínimo diario era de 88.36 pesos. En 2025, alcanza los 249 pesos, un incremento que beneficia directamente a más de seis millones de trabajadores.

Lo más sorprendente para muchos economistas tradicionales es que, pese a las advertencias apocalípticas, este aumento sostenido no ha generado presiones inflacionarias significativas. Por el contrario, expertos en economía laboral señalan que ha impulsado el consumo interno, fortalecido la demanda agregada y reducido la brecha de desigualdad en un país históricamente marcado por la pobreza laboral.

“El modelo neoliberal decía que subir salarios destruía empleos e inflaba precios. La realidad mexicana demuestra lo contrario”, afirma un analista del sector laboral. “Estamos viendo un círculo virtuoso: más ingresos → más consumo → más producción → más empleos”.

Mientras tanto, en Estados Unidos, millones de trabajadores siguen atrapados en un salario federal congelado en 7.25 dólares la hora desde hace 16 años, lo que equivale a una pérdida masiva de poder adquisitivo en un contexto de alta inflación postpandemia. El contraste no podría ser más elocuente: mientras EE.UU. retrocede en justicia laboral, México avanza hacia un modelo de salarios dignos como motor de desarrollo.

Este giro no solo tiene implicaciones económicas, sino políticas y simbólicas. Demuestra que las políticas públicas pueden priorizar a las mayorías sin sacrificar la estabilidad macroeconómica. Y que, en un continente donde la desigualdad sigue siendo endémica, México está marcando un nuevo camino.

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