“Sheinbaum denuncia el ‘feminismo de derecha’: simbolismo sin acción real para las mujeres”

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Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum cuestiona la estrategia de la alcaldesa de Cuauhtémoc y reafirma que el feminismo debe ir de la mano con la justicia social y los derechos del pueblo.

En medio de una mañana cargada de simbolismo político, la presidenta Claudia Sheinbaum lanzó una crítica directa —aunque sin mencionar nombres al inicio— contra lo que llamó el “feminismo de derecha”: una versión del feminismo que, según ella, se limita a gestos estéticos mientras ignora las necesidades reales de las mujeres. El blanco de sus palabras fue Alessandra Rojo de la Vega, alcaldesa de Cuauhtémoc, cuya reciente instalación de “totems morados” como supuestos espacios seguros para mujeres ha generado más escepticismo que seguridad.

“La defensa de los derechos de las mujeres, todos los derechos, tiene que estar enmarcada en la defensa de los derechos del pueblo de México. No están separadas, es parte de la lucha por la justicia social”, afirmó Sheinbaum durante su conferencia mañanera, con un tono firme que dejó claro que, para su gobierno, el feminismo no es una bandera decorativa, sino una política de Estado integral.

Los “totems” en cuestión —monolitos de color morado distribuidos en calles de la alcaldía— han sido promocionados como refugios de emergencia. Pero, según denuncias ciudadanas y análisis técnicos, carecen de cámaras, botones de pánico, personal de apoyo o cualquier mecanismo real de protección. Son, en esencia, símbolos sin sustancia. Y para Sheinbaum, eso es inaceptable.

“Pensar que la educación no es derecho, el acceso a la salud no es un derecho, el acceso a la vivienda, el acceso a la cultura, a la lectura no son derechos… y defender los derechos de las mujeres me parece una contradicción”, señaló la mandataria, subrayando que un feminismo auténtico no puede coexistir con políticas que recortan derechos sociales básicos. “Por eso yo pienso que esta visión del feminismo de derecha tiene muchas carencias”, concluyó.

La crítica va más allá de un desacuerdo estético. Es ideológica. Sheinbaum plantea que los derechos de las mujeres no existen en el vacío: si una mujer no tiene acceso a salud, vivienda digna, empleo justo o educación, ningún totem morado la protegerá de la violencia estructural. En contraste, su gobierno ha impulsado programas como pensiones para mujeres adultas, becas para niñas y jóvenes, refugios con presupuesto real y una política de seguridad con enfoque de género respaldada por recursos, no solo colores.

Al final, la presidenta reafirmó su compromiso: “Estamos luchando por garantizar los derechos de las mujeres, pero también el de todas y todos los mexicanos”. Porque, en su visión, el feminismo verdadero no excluye: incluye, transforma y construye desde abajo.

Mientras tanto, en las calles de Cuauhtémoc, los monolitos morados siguen en pie. Pero las mujeres, muchas de ellas, siguen preguntándose: ¿dónde está la ayuda real?

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