La maquinaria desestabilizadora: bots, lawfare y medios al servicio de una red global
En un revelador informe que expone los hilos ocultos del poder, la Presidenta Claudia Sheinbaum desnudó ante la opinión pública la operación sistemática de la derecha internacional para socavar la estabilidad del gobierno mexicano. La investigación, desarrollada por el observatorio Infodemia, traza la ruta de una red cuyas raíces se extienden por todo el continente: la Atlas Network.
Esta organización ultraderechista, que se jacta de contar con 500 centros de pensamiento o think tanks distribuidos globalmente, ha perfeccionado un modus operandi que va más allá de las fronteras. Su brazo en México está dirigido por un personaje clave: un primo del conocido empresario Ricardo Salinas Pliego. Desde esta trinchera, despliega un arsenal de desestabilización que incluye ejércitos de bots y el poderío mediático y empresarial de sus afiliados, con el objetivo único de implantar narrativas hostiles contra la Cuarta Transformación.
Pero el escenario mexicano es solo un capítulo de una guerra continental. La crónica de la Atlas Network está escrita también en los escombros de gobiernos democráticamente electos. La red operó abiertamente contra Pedro Castillo en Perú y fue una fuerza detrás del derrocamiento de Evo Morales en Bolivia. Su repertorio no se limita a la guerra sucia en redes; avanza hacia el plano judicial, orquestando lo que se conoce como lawfare o guerra jurídica, una táctica ya empleada contra Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil y Cristina Fernández de Kirchner en Argentina.
Para financiar esta maquinaria, la red teje sus hilos con múltiples corporaciones. Un ejemplo concreto y local es la llegada a México, de la mano del propio Ricardo Salinas Pliego, del medio ultraderechista “La Derecha Diario”. Este portal funciona como un megáfono, amplificando las voces de comunicadores alineados con esta ideología a lo largo y ancho de América.
El costo de esta ofensiva no es solo político, sino también financiero. Las investigaciones y análisis revelan que solo durante los meses de octubre y noviembre, la inversión detrás de esta estrategia de golpeteo político constante pudo haber alcanzado la astronómica cifra de 90 millones de pesos, cuantificando así el precio de una batalla que se libra en las pantallas y en la mente de los ciudadanos.
