La Verdad Detrás de la Protesta: Así Desmontó Sheinbaum la Operación de Desinformación
CIUDAD DE MÉXICO – Con la precisión de quien tiene las pruebas en la mano, la presidenta Claudia Sheinbaum desmontó pieza por pieza lo que calificó como una campaña de desinformación orquestada alrededor de la marcha del pasado sábado. Frente a los medios de comunicación, la mandataria dibujó un escenario muy diferente al que circulaba en redes sociales: no era una protesta juvenil espontánea, sino una operación política con actores conocidos y un grupo violento perfectamente equipado.
“Si había algunos jóvenes, pero no eran mayoría. No eran jóvenes, la mayoría no eran”, afirmó Sheinbaum con contundencia. Su mirada recorrió la sala de prensa mientras enumeraba: “Vimos caras muy conocidas de la marea rosa, intelectuales, había políticos. Acosta Naranjo, Belaunzarán, muchos del PAN que no fueron (…) los mismos de la Marea Rosa”.
La comparación con la Marea Rosa de 2023 resultó inevitable para la presidenta. Mientras aquella manifestación había llenado el Zócalo capitalino, esta última “estuvo lejos” de alcanzar esa convocatoria. Pero lo más grave, según su relato, fue la presencia de un “grupo muy violento” que llegó preparado para el enfrentamiento.
“Llevaban esmeriles, ganzúas, marros, martillos para derribar la valla que pusimos para evitar la confrontación”, reveló Sheinbaum, describiendo un arsenal improvisado pero efectivo que delataba una intención clara de provocación. Lo más significativo: “y ni siquiera llegan a Palacio, se van contra la policía de una forma muy violenta, los policías resistieron dos horas a golpes”.
El relato de la presidenta pintó un cuadro de extrema tensión en las inmediaciones del centro del poder mexicano. Durante dos largas horas, los elementos de seguridad habrían soportado una lluvia de golpes y agresiones de manifestantes que, según su versión, buscaban específicamente generar una respuesta que pudiera ser registrada como “represión”.
“Montando esta narrativa de que en México se reprime a los jóvenes”, denunció Sheinbaum, para inmediatamente contrarrestar: “En México no se reprime a los jóvenes, al revés, les damos becas, les damos escuelas y trabajo”.
La mandataria no solo desmintió la supuesta naturaleza juvenil de la protesta, sino que cuestionó toda la narrativa construida alrededor del evento. Para ella, se trataba de una operación destinada a crear una imagen internacional falsa sobre la situación de las libertades en México, particularmente dirigida a la juventud.
Frente a esta ofensiva comunicativa, Sheinbaum opuso los hechos concretos de su gobierno: el apoyo educativo mediante becas, la inversión en infraestructura escolar y la generación de oportunidades laborales. Un mensaje claro: mientras sus opositores buscan crear conflictos, su gobierno construye soluciones.
