La Doctrina del “Derecho a Matar”: Hegseth Anuncia una Guerra Sin Cuartel en el Caribe
En una declaración que ha cruzado la línea de lo diplomático hacia un terreno más sombrío, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, lanzó este miércoles una amenaza escalofriante desde suelo dominicano. Durante su visita a República Dominicana, el jefe del Pentágono afirmó, con una frialdad que resonó en cada rincón del Caribe, que el gobierno estadounidense tiene “todo el derecho del mundo” de “asesinar” a quienes estén involucrados en el tráfico de drogas hacia su país. Sus palabras, pronunciadas en una rueda de prensa, no dejaron espacio para la ambigüedad: “Si estás involucrado en esa conducta, te mataremos”.
La crónica de esta nueva y agresiva postura se desarrolla en un escenario de creciente tensión militar. Hegseth, defendiendo la estrategia de la administración Trump, declaró que Washington está “dedicado al esfuerzo contra los carteles” y que la criminalidad “no conoce fronteras”. Pero fue al citar al presidente Trump cuando reveló el núcleo de esta doctrina: “El presidente Trump cree en un principio claro: paz a través de la fuerza. Obtienes paz siendo fuerte. Y si eres un narcoterrorista que quiere traer drogas a Estados Unidos de América, te encontraremos, te arreglaremos y te acabaremos”. Para dejar claro que no se trataba de una bravata vacía, el secretario aseguró que la Casa Blanca cuenta con “muchos abogados, muchos analistas de inteligencia” y conoce “exactamente” a quién está apuntando y por qué.
Esta visita de alto nivel no es un hecho aislado. Forma parte de un despliegue militar y diplomático cuidadosamente orquestado. El jefe del Pentágono llegó al Caribe tan solo un día después de que el titular del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Dan Caine, culminara una minigira por Puerto Rico y Trinidad y Tobago, este último un país a escasos kilómetros por mar de Venezuela. Esta movilización coincide con un reporte de la agencia Reuters que señala que EE.UU. está listo para poner en marcha una nueva fase de operaciones contra Venezuela en los próximos días, intensificando una presencia militar que se mantiene desde agosto pasado frente a las costas venezolanas bajo la bandera de la operación ‘Lanza del Sur’.
Sin embargo, esta justificación choca frontalmente con la realidad que denuncian organismos internacionales y gobiernos de la región. Los operativos letales de EE.UU. ya han dejado un saldo de más de 70 personas muertas en bombardeos contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes, sin que se hayan presentado pruebas contundentes. El presidente venezolano, Nicolás Maduro, denuncia que el verdadero objetivo es un “cambio de régimen” para apoderarse de las riquezas petroleras de su país. Esta postura encuentra un sólido respaldo en datos objetivos: organismos como la ONU y la propia DEA señalan que Venezuela no es una ruta principal para el narcotráfico, ya que más del 80% de las drogas utilizan la ruta del Pacífico. La condena internacional, proveniente de Rusia, la ONU y países como Colombia, México y Brasil, se alza contra unas acciones que expertos califican sin tapujos como “ejecuciones sumarias” que violan el derecho internacional, planteando una pregunta incómoda: ¿Es esta una guerra contra las drogas o una peligrosa escalada de poder que ignora la soberanía de las naciones?
