Trump Afirma que EE.UU. Ya No Financia la Guerra en Ucrania y Critica el “Despilfarro” de Biden

0
37

La nueva doctrina Trump: Negociar la paz vendiendo armas, mientras sus emisarios aterrizan en Moscú

Desde el Salón del Gabinete en Washington D.C., el presidente Donald Trump esbozó este martes un nuevo capítulo en la política exterior de Estados Unidos, uno marcado por el pragmatismo económico y una autoproclamada habilidad para cerrar conflictos. Su discurso tuvo un eje central claro: Estados Unidos ya no es el banquero de la guerra en Ucrania. Con tono de reproche hacia su predecesor, Trump dibujó un contraste radical entre su gestión y la de Joe Biden.

“Ya no estamos involucrados económicamente en la guerra. Biden regaló 350.000 millones de dólares como si fueran caramelos”, afirmó el mandatario durante una reunión con su Gabinete. Esta cifra monumental, presentada como un despilfarro, sirvió para enfatizar su nueva máxima: “yo no regalo nada”. En lugar de las transferencias directas y envíos gratuitos de material bélico que caracterizaron a la administración anterior, Trump describió un modelo de negocio. “Vendemos el equipo a la OTAN, las naciones europeas nos pagan el equipo al 100 %. Y luego lo llevan a Ucrania o hacen lo que sea que hagan con él”, explicó. Este enfoque, según su relato, transforma a EE.UU. de benefactor en proveedor, mientras mantiene el apoyo militar a Kiev a través de intermediarios europeos que asumen el costo.

Este cambio de estrategia financiera se enmarca en lo que Trump presenta como su mayor fortaleza: su capacidad para resolver conflictos. El presidente aseguró haber logrado poner fin a “ocho guerras” y reiteró su convicción de que la invasión rusa a Ucrania “nunca habría ocurrido” si él hubiera estado en el poder. “Esta sería la novena, y nuestra gente está en Rusia ahora mismo para ver si podemos resolverlo. No es una situación fácil”, expresó, ofreciendo un vistazo a la diplomacia de pasillos que opera en tiempo real.

Esa “gente en Rusia” a la que se refirió no era una metáfora. Mientras Trump hablaba en Washington, en Moscú se desarrollaba un encuentro de alto nivel. El presidente ruso, Vladímir Putin, recibía en el Kremlin al enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, acompañado de Jared Kushner, yerno de Trump y figura clave en su diplomacia informal. El objetivo: tratar el plan de paz promovido por Washington. Este acercamiento directo con el Kremlin ocurre en un momento de fortaleza militar rusa; Putin declaró días antes que “la iniciativa en toda la línea de contacto… está completamente en manos de las tropas rusas”.

La reunión en Moscú siguió a conversaciones técnicas entre delegaciones de EE.UU. y Ucrania en Florida, calificadas por el secretario de Estado Marco Rubio como “productivas”, aunque con trabajo pendiente. Witkoff, considerado el arquitecto de la propuesta inicial de 28 puntos, ha estado ajustando el texto tras consultas con Ucrania. El plan, fuertemente criticado por países europeos, ha generado polémica por ignorar exigencias clave de Kiev (como no ceder el Donbass o su aspiración a la OTAN) e incluir, según reportes, oportunidades comerciales entre Rusia y EE.UU.

La crónica que emerge es la de una administración que opera en dos frentes: públicamente, Trump proclama el fin del financiamiento directo y se jacta de su historial como pacificador; en privado, sus emisarios más cercanos negocian directamente con Putin un acuerdo que prioriza la desescalada, incluso a costa de concesiones territoriales y tensiones con aliados europeos. Es una diplomacia que combina la retórica de “América First” en lo económico con una audaz apertura a Moscú, buscando lo que Trump llama la “novena” paz, aunque el precio geopolítico aún esté por definirse.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí