EE.UU. Revoca Visa a Alto Funcionario de Aduanas de México, el Primero del Gobierno de Sheinbaum

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Un nuevo foco de tensión en vísperas del encuentro: La revocación de visa a un funcionario clave pone a prueba la diplomacia bilateral

En un movimiento que añade una nueva capa de complejidad a una relación ya de por sí tensa, el Departamento de Estado de Estados Unidos habría revocado la visa de Alex Tonatiuh Márquez Hernández, director General de Investigación Aduanera de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), según reveló este jueves el diario Milenio. La medida, de confirmarse oficialmente, tiene un peso simbólico considerable: Márquez Hernández se convertiría en el primer funcionario de alto rango del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum a quien se le impide viajar a territorio estadounidense.

La acción no es un hecho aislado en el contexto de la política de la administración Trump hacia México. Según el reporte, a lo largo de este año se han aplicado medidas similares de manera “discrecional” contra otros 50 políticos mexicanos de niveles municipales y estatales, sin que Washington ofrezca una justificación pública detallada en cada caso. En antecedentes, el gobierno estadounidense ha invocado su facultad para cancelar visas a personas que, según su criterio, “representen una amenaza a la seguridad pública”, tengan “nexos con grupos criminales o terroristas” o cuyas actividades sean “contrarias a los intereses de política exterior del país”.

Sin embargo, desde el entorno del funcionario mexicano se buscó minimizar el impacto político de la decisión. Márquez Hernández, citado por Milenio, describió el hecho como parte de “un procedimiento administrativo de carácter personal” que sería habitual para actualizar documentación. Su equipo de comunicación ahondó en esta línea, detallando al periódico que la falta de una visa vigente “no afecta su trabajo ni la relación operativa o técnica ante sus responsabilidades profesionales”, ya que existe la posibilidad de volver a solicitar el documento en el futuro.

Esta explicación técnica contrasta con el trasfondo político de la medida. La suspensión o revocación de visas a funcionarios mexicanos —y también a personas del sector privado— ha sido identificada como uno de los motores principales de la tensión bilateral entre los gobiernos de Sheinbaum y Trump. Es una herramienta que Washington ha utilizado sin necesidad de presentar pruebas públicas, generando malestar y una percepción de presión arbitraria desde el norte.

La revelación adquiere una relevancia adicional por su timing. Ocurre a escasas horas de que ambos mandatarios se reúnan por primera vez de manera personal. El encuentro está programado para este viernes 5 de diciembre en Washington, D.C., con motivo del sorteo oficial de la Copa Mundial de la FIFA 2026, evento que México, Estados Unidos y Canadá organizan conjuntamente. Lo que debía ser un acto protocolario y deportivo ahora tendrá, inevitablemente, este nuevo asunto sobre la mesa, o al menos como telón de fondo.

La crónica de esta noticia es, por lo tanto, la de un acto administrativo estadounidense que reverbera en el corazón de la diplomacia mexicana. Por un lado, el gobierno de Sheinbaum intenta restar importancia, enmarcándolo como un trámite personal. Por el otro, la acción se inscribe en un patrón de presión que ha envenenado el ambiente justo cuando ambos países intentan coordinar la seguridad regional y manejar un tratado comercial (T-MEC) bajo constante escrutinio. La revocación de la visa de Márquez Hernández no es solo una barrera de viaje para un funcionario; es un mensaje político que llega en el momento más delicado, horas antes de un apretón de manos que muchos esperaban que fuera un nuevo comienzo.

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