Canciller denuncia ineficacia de la ONU y exige política exterior más audaz y soberana

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Tras un mes de ausencia por licencia médica, el canciller Juan Ramón de la Fuente reaparece para criticar duramente a la ONU y llamar a una redefinición estratégica de la diplomacia mexicana frente a un mundo en crisis por intervenciones militares como la de EE.UU. en Venezuela

La Secretaría de Relaciones Exteriores despertó este lunes con un discurso de ruptura. Tras más de un mes de ausencia por licencia médica, el canciller Juan Ramón de la Fuente reapareció con fuerza en la XXXVII Reunión de Titulares de Embajadas y Consulados 2026, ante cientos de representantes diplomáticos mexicanos reunidos en la Ciudad de México. Y lo hizo con un mensaje contundente: el mundo ha cambiado, y México debe actuar con mayor audacia y cautela para defender su soberanía.

En uno de los discursos más críticos de su gestión, De la Fuente denunció la “ineficiencia” de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en uno de los periodos más convulsos del siglo XXI. “Ante intervenciones militares unilaterales como la de Estados Unidos en Venezuela, la ONU ha demostrado una parálisis institucional que pone en riesgo la estabilidad global”, afirmó, sin mencionar directamente a Washington, pero dejando claro a quién se refería.

El contexto no podía ser más tenso. Apenas días después de que EE.UU. secuestrara al presidente venezolano Nicolás Maduro, trasladara ilegalmente a su esposa a Nueva York y declarara su intención de “gobernar Venezuela hasta lograr una transición adecuada”, el más alto representante de la diplomacia mexicana lanzó una advertencia implícita: México no aceptará que el orden internacional sea definido por la fuerza de una sola potencia.

“Las nuevas multipolaridades de hoy exigen una política exterior distinta en algunos aspectos que debemos identificar, reconocer y llevar a la práctica”, declaró De la Fuente, mientras los embajadores tomaban nota con suma atención. “Debe ser audaz y cautelosa a la vez, que favorezca ante todo y refuerce el respeto irrestricto a nuestra soberanía, y anticipe, en la medida de lo posible, las nuevas demandas internacionales que habremos de afrontar en el futuro inmediato”.

La frase marcó un giro simbólico. Durante décadas, la política exterior mexicana se mantuvo fiel a la doctrina Estrada, el principio de no intervención y el multilateralismo a través de la ONU. Pero ahora, ante un sistema internacional en descomposición, el canciller señaló que México ya no puede depender de instituciones paralizadas para defender sus intereses.

“La ONU fue diseñada para un mundo bipolar. Hoy vivimos en un mundo fragmentado, con bloques emergentes, guerras híbridas y operaciones encubiertas que violan el derecho internacional sin consecuencias”, subrayó. Y en ese escenario, la red diplomática mexicana debe transformarse en un instrumento estratégico más ágil, proactivo y soberano.

De la Fuente instó a los embajadores a fortalecer alianzas con países del sur global, profundizar la cooperación con África, Asia y América Latina, y reforzar la defensa de los derechos humanos sin doble moral. “No podemos condenar en unos casos y guardar silencio en otros por conveniencia”, advirtió.

Su regreso, por tanto, no fue solo físico, sino simbólico: marca el inicio de una nueva etapa en la diplomacia mexicana, más asertiva, menos pasiva, y decidida a defender la autodeterminación frente al nuevo imperialismo del siglo XXI.

En un mundo donde las reglas ya no existen, México parece decidido a no quedarse atrás. Pero también a no perder su alma.

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