Desde el Air Force One, Donald Trump anuncia que EE.UU. ya gobierna Venezuela, amenaza con operaciones militares similares en Colombia y Cuba, y reitera su intención de enviar tropas a México para “combatir a los cárteles”
En medio del vuelo de regreso a la Casa Blanca desde su residencia en Mar-a-Lago, el presidente Donald Trump convocó una rueda de prensa improvisada a bordo del Air Force One y dejó en claro que, tras la operación militar del 3 de enero en Venezuela, “nosotros tenemos el control sobre Venezuela”. Aunque evitó confirmar quién gobierna formalmente el país sudamericano tras la captura de Nicolás Maduro, Trump tildó a Venezuela como “un país que en este momento está muerto”, y afirmó que las compañías petroleras estadounidenses ya están listas para “entrar y arreglar la infraestructura”.
En una escalada sin precedentes, el mandatario no se detuvo en Caracas. Lanzó amenazas directas contra Colombia, Cuba y México, ampliando su visión de una “campaña hemisférica” contra lo que denomina “Estados fallidos” vinculados al narcotráfico.
Dirigiéndose al presidente colombiano, Trump lo acusó de “fabricar cocaína” y lo calificó como “un líder enfermo”, antes de advertir: “Colombia también está muy enferma… podría haber una operación similar a la de Venezuela”. La declaración, dicha con naturalidad, ha generado alarma en Bogotá, donde el gobierno aún no ha emitido una respuesta oficial.
Sobre Cuba, Trump fue aún más contundente: “Muchos cubanos murieron el 3 de enero defendiendo a Venezuela… Cuba está lista para caer”. Con esa frase, insinuó que la isla caribeña será el próximo objetivo de su política de “mano dura” contra aliados de Maduro en la región.
Y en cuanto a México, Trump reiteró su narrativa de larga data: “Los cárteles controlan México”. Aunque elogió a la presidenta Claudia Sheinbaum como “una persona estupenda”, aseguró que le ha ofrecido repetidamente enviar tropas estadounidenses al país, pero que ella “no estuvo dispuesta”. “Ella tiene un poco de miedo… te guste o no, los cárteles controlan México”, concluyó.
Trump también destacó que la operación en Venezuela fue “muy peligrosa”, que un helicóptero estadounidense resultó gravemente dañado y que hubo soldados lesionados, aunque “ninguno falleció”. Además, advirtió que EE.UU. está preparado para un segundo ataque contra Venezuela si considera que “no se logra el control”.
En el mismo aliento, anunció que grandes petroleras estadounidenses invertirán miles de millones en Venezuela para “recuperar la infraestructura” y “hacer fluir el petróleo a niveles que ni siquiera un mal gobierno lograría”. Dijo que las empresas venezolanas “están listas para partir a Estados Unidos”, en una clara alusión a una reconfiguración total del sector energético bajo control extranjero.
Sus palabras no solo dibujan un nuevo mapa de influencia estadounidense en América Latina, sino que normalizan la intervención militar unilateral como herramienta de política exterior. Si Venezuela fue el primer ensayo, Colombia, Cuba y México podrían ser los próximos capítulos.
Mientras tanto, en la región, los gobiernos corren a reafirmar su soberanía. Pero en Washington, la narrativa es clara: EE.UU. ya no pide permiso. Ahora decide quién gobierna, quién cae y quién debe “ponerse las pilas”.
