
Desde Acapulco, la presidenta Sheinbaum descarta escenarios de intervención militar estadounidense y anuncia gestiones diplomáticas para fortalecer la cooperación en seguridad con EE.UU., al tiempo que confirma visita a Brasil para impulsar alianzas estratégicas
Acapulco, Guerrero, 10 de enero de 2026 — Con el Pacífico como telón de fondo, la presidenta Claudia Sheinbaum trazó una línea clara entre la retórica belicista de Donald Trump y la política soberana de México. Durante su conferencia mañanera, respondió con firmeza pero sin confrontación a las recientes amenazas del mandatario estadounidense de desplegar “operaciones armadas terrestres” contra cárteles en suelo mexicano.
“No queremos pensar en otro escenario, sino en una coordinación más estrecha en el marco de la defensa de la soberanía”, afirmó Sheinbaum, reafirmando el principio no negociable que ha guiado su gobierno: México coopera, pero no se subordina. La mandataria reconoció que las declaraciones de Trump forman parte de “una forma de comunicarse que él tiene”, pero subrayó la necesidad de canalizar el diálogo por vías institucionales y respetuosas.
En ese sentido, anunció dos acciones concretas: primero, instruyó al secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, a entablar contacto inmediato con el Departamento de Estado de EE.UU. para abordar la situación. Segundo, adelantó que buscará una llamada directa con Donald Trump para informarle de los avances en materia de seguridad logrados por su gobierno y resolver malentendidos antes de que escalen.
La respuesta de Sheinbaum llega en un momento crítico. Tras la invasión a Venezuela y las amenazas explícitas contra Colombia y Cuba, las palabras de Trump sobre México han generado alarma en la opinión pública. Pero la presidenta optó por una estrategia de diplomacia preventiva: en lugar de alimentar la confrontación, propone profundizar la cooperación bilateral, siempre bajo los principios de responsabilidad compartida, respeto mutuo y no injerencia.
Y mientras gestiona la relación con Washington, Sheinbaum también mira hacia el sur. En un giro estratégico que refuerza la diversificación de alianzas, confirmó que fue invitada por el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, a realizar una visita de Estado en mayo de 2026. El objetivo: fortalecer la relación económica entre ambas naciones, potenciar el comercio, la inversión y la integración productiva en sectores clave como energía, tecnología y alimentos.
Esta doble apuesta —contener las presiones de EE.U.U. desde la firmeza diplomática y expandir lazos con potencias globales del Sur— refleja una visión multipolar de la política exterior mexicana. Sheinbaum no solo defiende la soberanía; la proyecta.
Al final de su intervención, dejó claro que México no teme al diálogo, pero tampoco cederá su autonomía. Porque, como ha repetido en múltiples ocasiones, la seguridad no se impone desde afuera: se construye desde adentro, con el pueblo y para el pueblo. Y en ese camino, México camina con paso firme, aliado con quienes respetan su dignidad.