Sheinbaum Desnuda los Privilegios Escandalosos de la Vieja Corte: Desde Boletos de Concierto hasta Compra de Despensa con Dinero Público.

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Cuauhtémoc, Ciudad de México. 26 de enero 2026. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo en conferencia de prensa matutina en el salón de la Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan: David Kershenobich, secretario de salud; Eduardo Clark, subsecretario de Integración y desarrollo del sector salud; Enlace con Zoé Alejandro Robledo Aburto, director general del Instituto Mexicano del Seguro Social; Alejandro Svarch Pérez, director general de IMSS-Bienestar. A distancia Martí Batres Guadarrama, director general del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE). Foto: Juan Carlos Buenrostro/Presidencia

Con una Tabla y una Lista de 59 “Apoyos” Cancelados, la Presidenta Contrasta la Vieja Opulencia Judicial con la Nueva Austeridad y Desafía a los Medios que Critican las Camionetas.

 En el salón de la mañanera, donde a menudo se anuncian programas sociales, la presidenta Claudia Sheinbaum desempolvó archivos que parecen sacados de un manual del privilegio desvergonzado. Frente a las cámaras, y en medio de la polémica por las nuevas camionetas de los ministros, la mandataria cambió el foco del debate: no se trataba del gasto presente, sino del despilfarro pasado. Con datos oficiales en mano, evidenció cómo la antigua Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) usaba recursos y personal público para trámites que iban desde contratar servicios de luz en casas particulares hasta comprar boletos para conciertos de BTS.

“No decían nada antes de lo que ganaba cada Ministro y cada Ministra”, lanzó Sheinbaum, dirigiendo su crítica a los medios corporativos que hoy, según ella, orquestan una campaña contra la nueva Corte por la compra de vehículos. Para respaldar su acusación, proyectó una tabla con datos enviados por el propio órgano administrativo de la Corte. Los números cantaban: una baja significativa en los salarios, ahora ajustados a los límites constitucionales, y la eliminación de partidas completas destinadas a alimentos, medicinas, consultas médicas privadas, viajes personales, seguros individualizados y un polémico “pago por riesgo” que beneficiaba a los “ministros neoliberales”.

Pero el golpe más contundente no estaba en las cifras salariales, sino en una lista burocrática que destilaba absurdo. Sheinbaum exhibió un catálogo de 59 “apoyos para trámites no oficiales” que los ahora ministros en retiro exigían al personal de la Corte. La enumeración sonaba a relato de servidumbre: comprar despensa, solicitar pipas de agua para residencias privadas, reservar mesas en restaurantes, apartar lugares en estadios de fútbol, reparar refrigeradores domésticos, trasladar amigos o familiares a consultas médicas, traer objetos exclusivos del extranjero e, incluso, usar recursos públicos para conseguir autógrafos de artistas o deportistas y tener servicios preferentes de OCESA y Ticketmaster.

“O sea, ellos sí podrían haber ido a BTS”, comentó Sheinbaum con una ironía que provocó la risa en el salón, subrayando el surrealismo de que los máximos guardianes de la ley usaran su posición para acceder a boletos de concierto. La presidenta anunció que, además de estos 59 apoyos ya cancelados, hay otros 90 en proceso de eliminación, dejando claro que la “nueva Corte” ha cortado de tajo una cultura de privilegios que se había normalizado.

Con esta exposición, Sheinbaum logró un doble objetivo: blindar a la actual integración de la Corte de la crítica por las camionetas, presentándola como un modelo de austeridad frente a un pasado corrupto, y desafiar a los medios a que, si van a criticar, lo hagan con perspectiva histórica. El mensaje fue claro: antes de juzgar el presente, recuerden el escandaloso derroche del pasado, donde los ministros vivían no solo con sueldos estratosféricos, sino con una corte personal a su servicio para los caprichos más mundanos. En la mañanera, no se habló de vehículos, sino de la moralidad perdida y recuperada en el Poder Judicial.

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