En un Giro Táctico Tras la Muerte de un Ciudadano, la Casa Blanca Remueve al Rostro Público de su Ofensiva Migratoria y Envía a un “Zar” a Calmar los Ánimos en Minnesota.
En los pasillos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el silencio oficial era ensordecedor. Pero la revista The Atlantic logró filtrar la noticia que sacudiría la estrategia migratoria de la administración Trump: Gregory Bovino, el “comandante general” de la Patrulla Fronteriza, había sido removido de su cargo y regresaría a su antiguo puesto en El Centro, California, donde se espera su retiro. La decisión, según la publicación, llegó directamente de la Casa Blanca y representa la señal más clara de un repliegue táctico tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en operativos federales en Minnesota.
El desencadenante inmediato fue la muerte de Alex Pretti, un enfermero de cuidados intensivos de 37 años, abatido el sábado por agentes de la Patrulla Fronteriza durante un operativo en Minneapolis, ejecutado bajo el mando de Bovino. Horas antes de conocerse la remoción, el presidente Donald Trump y el gobernador de Minnesota, Tim Walz, sostuvieron una llamada telefónica privada con un “tono conciliador”, un giro notable tras semanas de enfrentamiento público. Luego, Trump anunció que Tom Homan, exdirector interino de ICE y su actual “zar fronterizo”, viajaría a Minnesota para tomar el mando.
Bovino no era un burócrata cualquiera. Durante los últimos siete meses, se había convertido en el rostro beligerante y mediático de la ofensiva migratoria federal en ciudades gobernadas por demócratas. Con un título especial de “comandante” otorgado por el DHS y el respaldo de la secretaria Kristi Noem y su asesor Corey Lewandowski, Bovino desplegó agentes fronterizos en Chicago, Charlotte, Nueva Orleans y Minneapolis. Operaba con un alto perfil, acompañado de un equipo de grabación, confrontando a funcionarios demócratas en redes sociales y dando conferencias de prensa diarias, una práctica que generaba incomodidad entre los veteranos de ICE y CBP, quienes lo veían actuando “fuera de la cadena formal de mando”.
Tras la muerte de Pretti, Bovino respaldó públicamente la versión del DHS de que el enfermero había intentado atacar a los agentes. Sin embargo, videos difundidos posteriormente desmintieron esa narrativa, mostrando que Pretti no disparó ni atacó, y que fue desarmado instantes antes de recibir un disparo por la espalda. Esta discrepancia entre la versión oficial y la evidencia visual parece haber sido la gota que derramó el vaso para una Casa Blanca que enfrenta protestas masivas y una creciente presión política.
La caída de Bovino también pone en la mira a sus patrocinadores, Kristi Noem y Corey Lewandowski, aunque la Casa Blanca rápidamente afirmó que la secretaria mantiene la “plena confianza” del presidente. En sus redes sociales, Trump informó que también habló con el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, y aseguró que se estaban logrando “avances” para reducir la tensión. El mensaje era claro: la era del comandante mediático y confrontacional había terminado; ahora llegaba la hora del negociador, Tom Homan. Minnesota, y quizás el país, respiraron un suspiro de alivio cauteloso.
