La salud pública en México: del abandono neoliberal a la reconstrucción como derecho

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Del privilegio al derecho: La crónica de un sistema de salud abandonado y la promesa de una reconstrucción histórica

La mañana en Palacio Nacional tuvo un eje conductor claro: la salud. La Presidenta Claudia Sheinbaum, rodeada de titulares del sector, trazó con palabras duras y números contundentes la radiografía de lo que calificó como “36 años de abandono”. Ante los medios, su discurso no fue solo un informe de gestión, sino la narrativa de una fractura histórica que su gobierno promete sanar.

“Para la derecha, la salud es un privilegio, no un derecho”, sentenció Sheinbaum, definiendo con esa frase el corazón de su crítica al periodo que denominó “neoliberal”. La crónica que relató es la de un sistema público desmantelado por la inacción, donde la alta tecnología era territorio exclusivo de quien podía pagarla. Puso sobre la mesa un ejemplo tangible: los tomógrafos de última generación. “Durante mucho tiempo estos equipos solo había en hospitales privados… quien no tiene recursos económicos no podía acceder”, recordó, contrastando con las recientes adquisiciones para la red pública.

Pero los equipos son solo una parte de la historia. La verdadera magnitud del relato se encuentra en las camas de hospital, o más bien, en la ausencia de ellas. Con la frialdad de un dato estadístico irrefutable, la mandataria reveló la cifra que, a su juicio, explica la saturación actual: “en 36 años solo se construyeron 4 mil 300 camas”. Un promedio de apenas 119 camas nuevas por año para todo un país. “¿Y después preguntan por qué están saturados los hospitales del IMSS?”, cuestionó retóricamente, cargando la pregunta de una crítica política de largo aliento.

Frente a este panorama, Sheinbaum presentó el capítulo que busca escribir su administración, en continuidad con el proyecto de la Cuarta Transformación iniciado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador. La promesa es una inversión a contrarreloj para subsanar décadas. “Nosotros, con la 4T, vamos a construir 10 mil camas más”, aseguró, un número que más que duplica el legado de las casi cuatro décadas previas. La crónica, según su versión, está virando de página: no solo se trata de camas, sino de un esfuerzo integral que incluye la contratación de médicos y enfermeras y la construcción de nuevos hospitales.

La conferencia culminó con una garantía: el Estado asume la obligación de brindar servicios de calidad. El relato del abandono neoliberal sirvió como el prólogo necesario para justificar la urgencia y la escala de la reconstrucción emprendida. La historia que queda por contar, y que el gobierno se compromete a escribir, es si estas acciones lograrán convertir, de manera tangible y permanente, la salud de un privilegio para unos en un derecho efectivo para todos.

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