121 senadores unidos para enterrar la jornada laboral de 48 horas en México

0
29

La reforma constitucional garantiza salario íntegro mientras reduce ocho horas semanales y limita el tiempo extraordinario a doce horas distribuidas estratégicamente.

El reloj marcó las tres de la tarde cuando 121 manos se alzaron al unísono. Sin una sola voz en contra, el Senado mexicano selló el destino de una jornada laboral heredada de otra era. Ocho horas menos por semana —cuarenta en total— sin que el salario se resienta ni un centavo. La modificación al artículo 123 constitucional no solo acorta el tiempo frente a la máquina o la computadora: redefine el contrato social entre trabajo y vida.

La votación unánime develó una rareza en la política contemporánea: consenso absoluto en torno a un cambio estructural. Oscar Cantón Zetina, presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, calificó el momento como “histórico” para la Cuarta Transformación, destacando que beneficiará a más de la mitad de la fuerza laboral nacional. Pero fue Geovanna Bañuelos quien aportó el argumento científico: datos de la Organización Internacional del Trabajo que vinculan las jornadas extenuantes con fatiga crónica, estrés acumulado y caída en la productividad —una paradoja donde trabajar más genera menos.

El punto de quiebre llegó al establecer límites precisos al tiempo extraordinario. Doce horas semanales como tope máximo, fraccionadas en bloques de cuatro horas diarias durante cuatro días como máximo. Una excepción clara para menores de dieciocho años, blindados de prácticas que históricamente los han expuesto a explotación. La reforma no prohíbe el esfuerzo adicional: lo regula con precisión quirúrgica para evitar abusos disfrazados de “compromiso”.

Mientras los diputados preparan el siguiente eslabón en San Lázaro, millones de trabajadores anticipan un cambio tangible: recuperar ocho horas semanales para sus familias, estudios o descanso genuino. El decreto aún debe cruzar dos umbrales más —Cámara de Diputados y firma presidencial— antes de publicarse en el Diario Oficial. Pero el mensaje ya es irreversible: México abandona voluntariamente un modelo laboral agotado mientras el mundo debate si seguir su ejemplo o resistirse al cambio.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí