Sheinbaum ordena calma: “México ya amaneció con más tranquilidad”

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Tras la caída de El Mencho, la Presidenta federal activa centro de mando con Harfuch, Trevilla y Morales; desmiente rumores y garantiza restablecimiento de vuelos y carreteras.

“No hay bloqueos. Los vuelos regresan a la normalidad. La actividad económica se restablece”. Claudia Sheinbaum enumeró los hechos con la precisión de quien sabe que el país entero estaba conteniendo el aliento. Apenas 24 horas después de que el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación expirara en un traslado aéreo, la Presidenta federal salió al atril con un mensaje único: tranquilidad. Pero no una tranquilidad ingenua. Una respaldada por tanques, inteligencia y coordinación nacional.

La conferencia mañanera del 23 de febrero no fue una más. Sheinbaum llegó con la responsabilidad de desactivar los rumores que estallaron en redes sociales durante la noche anterior. El más absurdo: que había sido recluida en un buque. Mostró el video, lo desmintió con evidencia, y siguió adelante.

Porque lo urgente era otro: garantizar que el golpe al crimen organizado no derivara en un baño de sangre.

La Presidenta desglosó el parte de tranquilidad. Carreteras liberadas. Aerolíneas restableciendo operaciones hacia Puerto Vallarta. Actividad económica retomando su curso. Pero también reveló lo que no se ve: un centro de mando operando 24/7, con los titulares de Seguridad, Defensa, Marina y Gobernación enlazados con todos los estados.

Detrás del mensaje de calma hay una estructura de hierro. Omar García Harfuch, desde Seguridad. Ricardo Trevilla Trejo, desde la Defensa Nacional. Raymundo Morales Ángeles, desde Marina. Y la Secretaría de Gobernación tejiendo la coordinación con los gobiernos estatales.

Sheinbaum no solo informó. Recalcó: “Hay Gobierno, hay Fuerzas Armadas, hay Gabinete de Seguridad y hay mucha coordinación”. Una frase que funciona como advertencia y como promesa. Advertencia al crimen: cualquier reacción será contenida. Promesa a la ciudadanía: no están solos.

Pero también hubo espacio para el reconocimiento. La Presidenta volteó hacia los elementos que ejecutaron la operación. Hacia los que cayeron. Envió pésame a las familias de los militares que perdieron la vida. Un gesto que humaniza la narrativa institucional.

En medio de la calma informativa, Sheinbaum abordó el elefante en la habitación: la participación estadounidense. Los rumores sobre una intervención directa de fuerzas de EU corrieron como pólvora. La Presidenta fue tajante: todas las operaciones son mexicanas. Punto.

Explicó los cuatro principios que rigen la relación bilateral en materia de seguridad: respeto a la soberanía, responsabilidad compartida y diferenciada, respeto y confianza mutua, cooperación sin subordinación. Una declaración de principios que también es un mensaje político: México no pide permiso. México coordina.

El intercambio de inteligencia existe. La cooperación bilateral también. Pero la ejecución, la planeación, el riesgo y el éxito son mexicanos.

“Lo más importante es que estamos trabajando”. Con esa frase, Sheinbaum cerró su intervención. Pero dejó una advertencia implícita: si algo llegara a presentarse, las fuerzas de seguridad estarán ahí de inmediato. El centro de mando no se desactiva. La coordinación no cesa. La paz, dice la Presidenta, no es un regalo. Es una construcción diaria, blindada por instituciones que esta vez llegaron primero.

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