“Calderón actuó fuera de la ley”: Sheinbaum se desmarca de su estrategia

0
23

La Presidenta federal rechaza comparaciones con la guerra contra el narco y acusa al expresidente panista de operar en un “estado de excepción” ilegal durante su mandato.

La pregunta cayó directa, como un puñetazo en el ring de la conferencia mañanera. ¿Su estrategia de seguridad se está calderonizando? Claudia Sheinbaum no titubeó. No pidió tiempo. No buscó rodeos. Su respuesta fue un muro de concreto: “Nunca, imagínense, Dios nos libre”. Y luego vino la andanada. La acusación directa contra el expresidente Felipe Calderón: actuó fuera de la ley durante todo su sexenio.

2. RECONSTRUCCIÓN NARRATIVA

Era la mañana del 24 de febrero. Apenas dos días después del operativo en Tapalpa que terminó con la vida de El Mencho, los reflectores seguían sobre el gobierno. Pero esta vez la pregunta no era sobre el capo. Era sobre el método. Sobre si la guerra contra el narcotráfico había regresado.

Sheinbaum escuchó y respondió con la frialdad de quien tiene los argumentos listos. Explicó que su estrategia no ha cambiado. Que lo ocurrido en Jalisco fue una situación específica: fuerzas federales atacadas, respuesta militar, un traslado y un deceso.

Pero no se quedó ahí. Dio el paso que muchos esperaban: confrontar el fantasma de Calderón.

“Calderón actuó todo el tiempo fuera de la ley en un estado de excepción que nunca declaró”, sentenció Sheinbaum. La frase no fue un adjetivo. Fue una acusación con peso jurídico e histórico.

Recordó que durante el sexenio panista, el uso de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública carecía de un marco legal que las protegiera. Los militares salieron a las calles sin una ley que respaldara su actuación. Y eso, dijo, fue una decisión del “comandante supremo de las fuerzas armadas” de aquel entonces.

Pero Sheinbaum fue más lejos. Cuestionó la legitimidad de origen del gobierno calderonista: “ilegítimo, porque llegó con un fraude, pero que actuó como presidente”. Un señalamiento que reaviva la herida de 2006 y conecta la falta de legalidad en la estrategia de seguridad con la falta de legitimidad en el poder.

El contraste no podría ser más marcado. Sheinbaum insistió en que su gobierno actúa conforme a la ley y con las garantías que esta otorga. Que el objetivo del operativo en Tapalpa nunca fue acabar con la vida de una persona, sino ejecutar una captura. Que fueron los sicarios quienes atacaron primero. Que la muerte ocurrió en el traslado.

La narrativa presidencial busca separar aguas: un gobierno que opera dentro del estado de derecho versus un pasado donde la ilegalidad era la norma. Pero la pregunta incómoda persiste: ¿dónde termina la legítima defensa y dónde comienza la guerra?

Sheinbaum lo tiene claro. Para ella, la diferencia está en la ley. En el marco jurídico. En la protección a las fuerzas armadas que hoy sí existe.

“Nunca, Dios nos libre”. La frase de Sheinbaum quedó resonando como un exorcismo político. Un rechazo tajante a cualquier comparación con el pasado. Pero también como una advertencia: su gobierno no repetirá los errores de la guerra contra el narco. Operarán dentro de la ley. Con garantías. Con protección a los soldados. Y sin estados de excepción encubiertos. La sombra de Calderón, dice Sheinbaum, no alcanzará a su administración.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí