La Presidenta federal asegura que vuelos y carreteras ya operan con normalidad tras muerte de El Mencho; FIFA ratifica confianza y partido preparatorio sigue en pie.
“No hay cancelaciones. Nada, nada, nada”. Claudia Sheinbaum fue tajante. Los rumores sobre la suspensión de partidos de la Copa Mundial en México tras la muerte de El Mencho eran eso: rumores. Desde el atril de La Mañanera, la Presidenta federal desactivó la especulación con datos concretos. Vuelos recuperados. Carreteras abiertas. Viajes por autobús operando con normalidad. Y lo más importante: la FIFA mantiene su confianza en el país.
El domingo 22 de febrero, el operativo en Tapalpa terminó con la vida del líder del CJNG. Las horas siguientes fueron de incertidumbre. Bloqueos, rumores, cancelaciones preventivas de vuelos. Pero para el miércoles, la realidad era otra.
Sheinbaum lo enumeró con precisión: todos los vuelos restablecidos. Todas las carreteras liberadas. Los viajes por autobús, funcionando sin contratiempos. El país, dijo, había recuperado la normalidad.
Y entonces soltó el dato que acallaría cualquier especulación: la Federación Mexicana de Fútbol y la portuguesa ratificaron su disposición a mantener en México un partido de preparación para el Mundial, programado para el 28 de marzo.
Detrás de esa confirmación hay trabajo diplomático silencioso. Sheinbaum reveló que Gianni Infantino, presidente de la FIFA, se comunicó con las autoridades mexicanas. “Estamos en comunicación, tiene confianza”, dijo la Presidenta. Y no hay problema.
Pero la mandataria fue más allá. Vinculó la estabilidad postoperativo con la confianza económica. “¿El peso cómo estaría si no hubiera confianza en el gobierno y en el país?”, preguntó retóricamente. Y luego soltó cifras: 2025 cerró con crecimiento del 0.8%, el doble de lo proyectado. Para 2026, todos los indicadores apuntan a un año mejor.
El Mundial, dijo, será un motor económico. Turismo, servicios, inversión. Y mencionó un dato que pasó desapercibido: la visa electrónica para Brasil se recuperó este año. En una semana, las solicitudes crecieron casi el doble.
El momento más crítico de su intervención fue cuando abordó directamente los rumores de cancelación. La Presidenta sabía que la especulación podía dañar la imagen de México en el exterior. Por eso fue enfática: “Nada, nada, nada”.
Tres veces repitió la negación. Tres veces para dejar claro que el mensaje de incertidumbre era falso. Y respaldó su afirmación con hechos: los vuelos operando, las carreteras abiertas, los partidos confirmados, la FIFA tranquila.
Pero también lanzó un mensaje implícito a quienes intentan sembrar dudas: el gobierno tiene todo bajo control. La economía sigue firme. El Mundial sigue en pie.
Sheinbaum cerró con optimismo económico. Habló de inversión, de turismo, de servicios. Del Mundial como plataforma de crecimiento. De la visa electrónica como puerta de entrada para más visitantes. Y dejó una certeza: México no solo está listo para recibir el Mundial. Está listo para que el mundo vea que, tras el golpe más importante al crimen organizado en años, el país sigue funcionando. Los estadios seguirán llenos. Los vuelos, despegando. Y la confianza, intacta.
