El 73% de los estadounidenses no respalda la guerra: encuesta revela el aislamiento de Trump en el ataque a Irán

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Solo 27% aprueba los bombardeos que mataron a Jamenei; 43% los rechaza y 29% duda; incluso 1 de cada 4 republicanos cree que Trump usa la fuerza para intereses personales; el miedo a más bajas y al precio de la gasolina divide al país

La madrugada del 28 de febrero, los misiles estadounidenses e israelíes impactaron en Teherán. El objetivo se cumplió: el ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán, estaba muerto. Pero mientras la Casa Blanca celebraba la operación, en las calles de Estados Unidos una mayoría silenciosa miraba con escepticismo. Una encuesta de Reuters/Ipsos revela que solo 1 de cada 4 ciudadanos aprueba los ataques. El respaldo popular, ese combustible invisible de las guerras modernas, escasea.

Los números son contundentes: 27% de aprobación, 43% de rechazo, 29% de indecisos. Casi tres cuartas partes del país no respaldan la ofensiva. Y lo más revelador: 9 de cada 10 estadounidenses aseguran haber oído hablar del conflicto. No es desinformación, es descontento.

El sondeo perfora aún más la narrativa oficial. El 56% de los encuestados cree que Donald Trump está demasiado dispuesto a usar la fuerza militar para promover sus intereses. La cifra cruza líneas partidistas: 87% de demócratas, 60% de independientes y, sorprendentemente, 23% de republicanos comparten esa opinión. Incluso entre quienes votaron por él, crece la sospecha de que la guerra tiene un dueño.

El miedo a las consecuencias también juega su papel. El 42% de los republicanos asegura que apoyaría menos la campaña si las tropas estadounidenses en Medio Oriente resultan heridas o muertas. La retórica belicista choca con la realidad de los cuerpos que pueden no regresar a casa.

Y está el bolsillo. El 45% de los encuestados —incluyendo 34% de republicanos y 44% de independientes— dice que sería menos probable respaldar los ataques si los precios del gas o el petróleo se disparan en Estados Unidos. La guerra tiene un costo que se siente en la bomba de la esquina.

Sin embargo, hay un matiz que abre una puerta a la justificación. Aproximadamente la mitad de los encuestados —incluyendo un tercio de los demócratas— afirma que apoyaría más los bombardeos si estos lograran que Irán abandone su programa nuclear. El fin, para muchos, podría justificar los medios. Pero la condición es enorme: tiene que funcionar.

El panorama dibujado por la encuesta es el de un país dividido, cansado y receloso. La muerte de Jamenei no ha unido a Estados Unidos detrás de su bandera. Al contrario, ha expuesto las grietas de una sociedad que ya no cree en las guerras eternas ni en los líderes que las inician sin preguntar.

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