La Copa del Mundo toca tierra mexicana: Sheinbaum recibe el trofeo en Palacio Nacional a 100 días del inicio

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El icónico trofeo aterriza en el AIFA y llega al corazón del poder político en un acto que busca unir al país frente al Mundial 2026; Infantino obsequia a la presidenta una réplica en miniatura como gesto de confianza

El oro brilló este viernes en el salón más político de México. La Copa del Mundo, ese trofeo que despierta pasiones globales, llegó a Palacio Nacional escoltada por el simbolismo de la cuenta regresiva. A 100 días del inicio del Mundial 2026 —que México compartirá con Estados Unidos y Canadá—, Claudia Sheinbaum recibió el galardón en un acto que fusionó el deporte con la institucionalidad.

El viaje del trofeo comenzó horas antes, cuando aterrizó en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. Desde ahí, inició su recorrido nacional como parte del Trophy Tour organizado por la FIFA, una tradición que busca acercar la Copa a los aficionados de los países anfitriones. Diez ciudades mexicanas serán testigos de su paso antes de que el balón ruede el próximo 11 de junio en el Estadio Azteca.

Pero el momento cumbre ocurrió en la conferencia matutina. Sheinbaum, rodeada de reflectores y mensajes de entusiasmo, recibió el trofeo con una declaración que trascendió lo deportivo: la llegada de la Copa, dijo, representa la unidad del país hacia este gran evento. En un México fracturado por múltiples crisis, el futbol aparece como un paréntesis de esperanza.

Desde la FIFA, el mensaje fue de respaldo total. Gianni Infantino, presidente del organismo, envió a Sheinbaum un presente especial: una réplica en miniatura de la Copa del Mundo. El gesto, cargado de simbolismo, busca reforzar los lazos entre la FIFA y las autoridades mexicanas en un momento donde la seguridad ha sido puesta en duda. Infantino ha reiterado en semanas recientes su confianza plena en México, descartando cualquier cambio de sedes pese a episodios de violencia vinculados al abatimiento de un líder criminal.

La presidenta, por su parte, ha insistido en que el país está listo. Las sedes mexicanas, asegura, tienen las condiciones para albergar los partidos con seguridad. La declaración no es menor: en un contexto donde la violencia sacude regiones enteras, garantizar la integridad de los visitantes se convierte en un desafío mayúsculo.

El trofeo continuará su gira por ciudades como Guadalajara, León, Veracruz, Chihuahua y Querétaro, antes de cruzar fronteras hacia Estados Unidos y Canadá. Pero su paso por Palacio Nacional quedará registrado como un instante donde el poder político y la pasión futbolística se dieron la mano.

Afuera, el país sigue su curso. Adentro, una réplica en miniatura y un trofeo de oro macizo recuerdan que, en 100 días, el mundo entero tendrá los ojos puestos en México. La fiesta está por comenzar.

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