Trump arremete contra los “dementes” demócratas: “Solo critican el ataque a Irán porque yo lo ordené”

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En una publicación en Truth Social, el presidente estadounidense acusa a la izquierda radical de oponerse a la operación militar por razones partidistas, mientras una encuesta revela que solo el 27% de los ciudadanos respalda la ofensiva

La madrugada del sábado, los misiles ya habían impactado en Teherán. El líder supremo, Alí Jamenei, y cuatro altos mandos militares iraníes estaban muertos. Pero en Washington, la guerra no solo se libraba contra Irán. Horas después del ataque conjunto con Israel, Donald Trump encendió su teléfono y disparó contra otro objetivo: los demócratas.

“Haga lo que haga, ellos estarán en el bando contrario”, escribió el presidente en Truth Social. La frase no era una queja aislada. Era la síntesis de una obsesión: para Trump, cualquier crítica a la operación “Furia Épica” no nace de la reflexión geopolítica, sino del odio visceral hacia su figura. Los demócratas de “izquierda radical”, dijo, son “enfermos, locos y dementes” que se oponen al ataque únicamente porque él lo ordenó.

El mensaje, publicado este martes, intenta adelantarse a un debate que ya está en la calle. Mientras Trump defiende la ofensiva como “necesaria e importante”, una encuesta de Reuters/Ipsos dibuja un panorama muy distinto: solo el 27% de los estadounidenses aprueba los bombardeos. Un 43% los rechaza y casi un tercio del país se declara indeciso. La fractura social, otra vez, atraviesa la política exterior.

Pero Trump no se detiene en las cifras. En su narrativa, la grandeza de Estados Unidos está por encima de cualquier división. “Ahora somos más grandes, mejores y más fuertes que nunca”, sentenció, como si los misiles hubieran borrado de un plumazo las dudas internas.

El ataque del sábado no fue un incidente menor. Además de Jamenei, los bombardeos coordinados con Israel eliminaron a altos cargos militares iraníes. Teherán respondió con oleadas de misiles balísticos hacia territorio israelí y contra bases estadounidenses en la región. El tablero de Medio Oriente, ya de por sí volátil, entró en una espiral de represalias cuyo final nadie puede predecir.

Trump, sin embargo, proyecta confianza. Este lunes aseguró que la operación estaba diseñada para durar entre cuatro y cinco semanas, pero dejó claro que la capacidad de fuego estadounidense va “mucho más allá”. “Prevaleceremos muy fácilmente”, advirtió, mientras justificaba la ofensiva con un argumento existencial: Estados Unidos estaba “casi bajo la amenaza” de Irán.

En ese contexto, la crítica demócrata se convierte para Trump en un ruido de fondo, una molestia partidista que no empaña la misión. Pero la realidad es más compleja. Mientras el presidente acusa a la oposición de estar “loca y demente”, los cuerpos de los líderes iraníes aún están calientes y la región contiene la respiración. La guerra, como siempre, no entiende de tuits.

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