Pete Hegseth confirma el ataque con torpedo en aguas internacionales; Sri Lanka moviliza equipos de rescate mientras la embarcación Iraní Iris Dena se hunde cerca de sus costas.
Un torpedo rasgó el casco de la fragata iraní Iris Dena en aguas que Teherán creía seguras. La explosión, confirmada este miércoles por el secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, ocurrió en el océano Índico y desencadenó una operación de rescate desesperada desde Sri Lanka. El saldo: 32 marineros evacuados, uno de ellos muerto mientras recibía atención médica.
La noticia viajó rápido desde el Pentágono hasta Colombo. Hegseth, frente a las pantallas, no solo confirmó el hundimiento, sino que prometió reproducir las imágenes del ataque. Horas antes, el ministro de Relaciones Exteriores de Sri Lanka, Vijitha Herath, había reportado el siniestro: un buque de guerra iraní se hundía justo en el límite de las aguas territoriales de la isla. La fragata, identificada como Iris Dena, había sido alcanzada por un submarino estadounidense. La Armada de Sri Lanka lanzó barcos y aviones al mar. El objetivo: sacar con vida a la tripulación
El operativo de salvamento permitió rescatar a 32 marineros iraníes. Todos fueron trasladados a un hospital. Sin embargo, las fuentes oficiales confirmaron que uno de los heridos no resistió y falleció mientras era atendido. El portavoz de la Armada de Sri Lanka detalló el número de sobrevivientes, pero evitó profundizar en las condiciones del ataque. Lo que sí quedó claro es que el hundimiento no ocurrió en zona de conflicto declarado, sino en aguas internacionales, un estatus que, en palabras de Hegseth, los iraníes consideraban un escudo protector. El torpedo demostró lo contrario
La controversia estalla en dos frentes. Primero, la legalidad del ataque: un submarino estadounidense hundiendo un buque de guerra en aguas internacionales sin una declaración formal de guerra. Segundo, las consecuencias humanitarias: un muerto y 32 rescatados que ahora están bajo la lupa de la diplomacia. Sri Lanka, atrapada en medio, actuó por protocolo humanitario, pero el hecho la coloca en una posición incómoda frente a Teherán y Washington
El Iris Dena descansa en el fondo del Índico. Sus 32 sobrevivientes están a salvo en tierra firme. Pero el torpedo que partió el barco también ha partido la frágil calma de la región. La pregunta ahora no es cómo se hundió, sino qué vendrá después.
