
La presidenta asegura que la neutralidad del país en el conflicto de Medio Oriente lo aleja de amenazas, aunque revela que el gobierno trabaja desde hace un año en protocolos de seguridad para el Mundial 2026.
“Es muy, muy bajo”. Con esa frase, Claudia Sheinbaum intentó disipar cualquier alerta sobre un posible ataque terrorista en México relacionado con la guerra que sacude Medio Oriente. La presidenta respondió este jueves a la pregunta que flota en el ambiente: ¿está el país preparado para un atentado vinculado al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán? Su diagnóstico fue tranquilizador, pero no exento de matices.
Durante la conferencia matutina, la mandataria explicó que el gobierno no considera un riesgo significativo para México. La razón principal: la neutralidad. “México no está involucrado con ninguno de los dos países”, afirmó, en referencia a las partes en conflicto. La postura de paz sostenida por su administración, dijo, aleja al país de posibles represalias.
Pero la tranquilidad no significa inacción. Sheinbaum reveló que las autoridades trabajan desde hace aproximadamente un año en planes de seguridad, especialmente orientados a los eventos internacionales que México albergará, siendo el más relevante la Copa Mundial de la FIFA 2026.
El general encargado de la seguridad para el Mundial, explicó Sheinbaum, ya presentó los escenarios posibles. “Hay todos los escenarios”, aseguró. La frase sugiere que, aunque el riesgo se considera bajo, los protocolos contemplan desde amenazas internas hasta eventualidades vinculadas al contexto internacional.
La mandataria insistió en que la probabilidad de un ataque terrorista en territorio mexicano es mínima precisamente por la posición del país en el tablero global. México no ha tomado partido, no ha condenado a una de las partes ni ha ofrecido apoyo militar a ninguna. Esa equidistancia, según Sheinbaum, funciona como un escudo.
La guerra en Medio Oriente ha disparado las alarmas en todo el mundo. Atentados previos contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz y la escalada de hostilidades entre potencias mantienen en vilo a los servicios de inteligencia globales. En ese contexto, la afirmación de Sheinbaum de que el riesgo es “muy, muy bajo” contrasta con la incertidumbre generalizada.
La pregunta que subyace es si la neutralidad mexicana será suficiente para mantenerse al margen de cualquier represalia, especialmente considerando la estrecha relación económica y fronteriza con Estados Unidos, uno de los beligerantes.
México no ve fantasmas donde otros sí. Sheinbaum asegura que el riesgo terrorista es bajo, que la paz es la postura oficial y que los protocolos están listos. Mientras el mundo arde, el gobierno mexicano confía en su neutralidad. El Mundial 2026 será la prueba de fuego.