“Escritor de ciencia ficción”: Sheinbaum pulveriza a Riva Palacio por sus dichos sobre Cuba

0
61

La mandataria federal descalifica al columnista tras acusarlo de inventar que la isla arma al crimen organizado en México, y cuestiona a quienes toman sus afirmaciones como fuente para replicar mentiras.

“Ese señor no es periodista, es escritor de ciencia ficción”. La frase cayó como un mazazo en la conferencia matutina. Claudia Sheinbaum no solo respondió a una columna de Raymundo Riva Palacio que vinculaba a Cuba con el armamento de la delincuencia organizada en México. La mandataria ejecutó una descalificación de fondo: puso en duda no solo el contenido del texto, sino la credibilidad misma de quien lo firma. Y lo hizo con una dosis de ironía que dejó en evidencia la fractura entre el discurso oficial y la opinión del columnista.

Todo comenzó con una pregunta en la Mañanera del Pueblo. La Presidenta fue interpelada sobre un artículo de Riva Palacio donde, según su lectura, se difama a la flotilla de ayuda humanitaria que recientemente llegó a Cuba y se lanza una acusación grave: que el Estado cubano estaría armando a grupos delictivos en México para “calentar la plaza”.

La respuesta de Sheinbaum no se hizo esperar. Pero más que entrar en el mérito de la acusación, la mandataria optó por un movimiento que reconfiguró el terreno del debate: cuestionar la fuente misma. “No tienen nada que ver con el periodismo, nada, nada, nada, nada”, enfatizó, en una reiteración que buscó dejar sin margen de duda su posición.

La estrategia discursiva tuvo un segundo movimiento. La Presidenta no solo desacreditó al autor, sino que expuso lo que consideró una cadena de reproducción de falsedades. Según su relato, hay otros comunicadores que toman las columnas de Riva Palacio como fuente primaria para escribir sus propios artículos, perpetuando así un ciclo de desinformación que parte de invenciones sin sustento.

El ataque de Sheinbaum al columnista tuvo un componente de escarnio público que no pasó desapercibido. Al calificarlo como “escritor de ciencia ficción”, la Presidenta no solo descalificó su trabajo, sino que lo situó en un género literario que, por definición, no aspira a la veracidad. El gesto es significativo: transforma una disputa política sobre un hecho concreto —la supuesta implicación de Cuba en el armamento del crimen organizado— en una discusión sobre la naturaleza misma del discurso que circula en ciertos espacios mediáticos.

La mandataria fue más allá. “Cada día dice una cantidad de mentiras en sus columnas que uno dice ‘de dónde las saca’”, afirmó, en una frase que sugiere un patrón de conducta más que un error puntual. Y al hacerlo, extendió la crítica a quienes, según su visión, legitiman ese patrón al utilizarlo como referencia.

“El invento, del invento, del invento de un debate sin fundamento”, resumió, en una construcción que buscó mostrar cómo la derecha mediática construye sus relatos a partir de sucesivas capas de ficción. La reiteración del término “invento” operó como un recurso retórico para subrayar la falta de pruebas detrás de la acusación original.

El cruce expone una tensión que trasciende la disputa personal. Por un lado, la acusación de Riva Palacio —que vincula a Cuba con el armamento de grupos delictivos en México— es de una gravedad que, de ser cierta, tendría implicaciones mayúsculas en las relaciones bilaterales y en la política de seguridad. Por otro, la respuesta de Sheinbaum no ofrece una refutación punto por punto de los dichos, sino que apela a desacreditar al mensajero como mecanismo para desactivar el mensaje.

La Presidenta reconoció que hay quienes leen al columnista y que incluso otros comunicadores toman sus textos como fuente. “Espero que no le haga caso nadie”, dijo, pero con un tono que evidenciaba su conciencia de que eso no ocurre. La paradoja es parte del conflicto: aunque la mandataria desestima la relevancia de Riva Palacio, dedica varios minutos de su conferencia matutina a responderle.

El momento más crítico de su intervención llegó cuando, entre risas, ironizó sobre cómo la derecha parte de una mentira para repetir y reproducir el mismo discurso falso. La risa, en ese contexto, funcionó como un arma: no solo desestimó el contenido de la columna, sino que sugirió que tomarlo en serio sería un error.

“Es puro invento, así como el escrito de hoy, inventó ayer, inventó antier, inventó anteantier”, sentenció Sheinbaum. La acumulación temporal —ayer, antier, anteantier— buscó instalar la idea de que no se trata de un desliz aislado, sino de una práctica sistemática. Con esa frase, la Presidenta cerró la discusión no con una refutación de los hechos, sino con un juicio sobre la persona. Quien quiera tomar en serio a Riva Palacio, sugirió, deberá hacerse cargo de las consecuencias de alimentar un debate construido sobre ficciones.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí