El Pentágono evalúa operaciones terrestres en Irán: tropas de élite y la isla petrolera de Kharg en la mira

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The Washington Post revela que EE.UU. contempla incursiones de fuerzas especiales e infantería en puntos estratégicos durante semanas; Irán advierte que responderá con ataques selectivos y amenaza con golpear al portaaviones USS Abraham Lincoln.

No será una invasión a gran escala, dicen los documentos filtrados. Pero será una operación terrestre. Con fuerzas especiales. Con tropas de infantería convencional. En puntos estratégicos de Irán. The Washington Post reveló este lunes que el Pentágono evalúa la posibilidad de ejecutar incursiones terrestres limitadas en territorio iraní durante semanas. La isla de Kharg, el corazón petrolero del país, está en la mira. También las zonas costeras cercanas al estrecho de Ormuz. La decisión final aún no está tomada, pero los preparativos avanzan.

Los planes han sido discutidos durante semanas dentro del gobierno estadounidense. Según fuentes citadas por el Washington Post, las operaciones contemplan incursiones específicas que expondrían a los militares a riesgos significativos: ataques con drones, misiles, fuego terrestre y explosivos improvisados. La propuesta no es una invasión, sino una acción limitada en tiempo y espacio. Funcionarios indicaron que una eventual incursión podría desarrollarse en un periodo de “semanas, no meses”, aunque otras estimaciones sitúan el plazo en hasta un par de meses, dependiendo de los objetivos.

En paralelo, Estados Unidos ha intensificado su presencia militar en la región. El Comando Central confirmó el despliegue de 3,500 efectivos adicionales a bordo del buque anfibio USS Tripoli, acompañados de aeronaves de combate, transporte y recursos tácticos. Informes adicionales señalan que el Pentágono también considera enviar miles de soldados de la 82ª División Aerotransportada.

Desde la Casa Blanca, la portavoz Karoline Leavitt minimizó los reportes. Dijo que estos preparativos forman parte de la “labor habitual” del Pentágono para ofrecer al comandante en jefe un abanico de alternativas estratégicas. Subrayó que ello no implica una orden de ejecución inmediata.

La respuesta de Irán no se hizo esperar. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, acusó a Washington de enviar mensajes públicos de diálogo mientras, en privado, prepara una ofensiva terrestre. “Irán está listo para responder a cualquier incursión”, advirtió. Dijo que sus fuerzas esperan la llegada de tropas estadounidenses y que cualquier intento de ocupar territorio iraní sería respondido con ataques selectivos contra infraestructura clave de países que respalden la operación.

El jefe de la armada iraní, Shahram Irani, fue más allá. Amenazó con atacar al portaaviones USS Abraham Lincoln si entra en el rango de sus misiles. La advertencia es directa y eleva la temperatura en una región donde cualquier error de cálculo podría desencadenar una guerra abierta.

El escenario también incluye la posibilidad de nuevos frentes. En el estrecho de Bab el-Mandeb, actores aliados de Irán como los rebeldes hutíes en Yemen podrían intervenir. Irán ya ha demostrado su capacidad para cerrar el estrecho de Ormuz, por donde pasa entre el 20 y el 25 por ciento del petróleo mundial. La amenaza de ataques a infraestructura energética es una espada de Damocles sobre la economía global.

El elemento más crítico de esta escalada es la ambigüedad. Washington dice que evalúa opciones. Irán dice que está listo para responder. La portavoz de la Casa Blanca insiste en que no hay decisión tomada. Pero los 3,500 efectivos ya están en camino. La 82ª División Aerotransportada está en espera. Y los planificadores militares ya tienen mapas con los objetivos: la isla de Kharg, las costas del estrecho de Ormuz.

La isla de Kharg no es un blanco cualquiera. Es el principal terminal de exportación de petróleo de Irán. Golpearla significaría afectar directamente los ingresos del régimen. Pero también significaría una escalada que Teherán probablemente respondería con ataques a las infraestructuras energéticas de los aliados de Estados Unidos en el Golfo.

La diplomacia sigue su curso. Pakistán impulsa esfuerzos para mediar entre Washington y Teherán. Pero la ventana de oportunidad parece cerrarse. La guerra ha entrado en su quinta semana. Y ahora, el Pentágono contempla poner botas sobre el suelo iraní.

El Pentágono evalúa operaciones terrestres en Irán. La isla de Kharg está en la mira. 3,500 efectivos ya navegan hacia la región. La 82ª División Aerotransportada podría seguir. Irán advierte: atacaremos al portaaviones. Atacaremos la infraestructura de quien apoye a EE.UU. La Casa Blanca dice que no hay decisión. Pero los planificadores militares ya trazaron los mapas. Y en Teherán, las advertencias son cada vez más explícitas. La quinta semana de la guerra podría ser la antesala de algo peor.

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