“La guerra apenas comienza”: Bannon anuncia tropas terrestres en Irán mientras Trump extiende un ultimátum de 10 días

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El ex estratega de la Casa Blanca advierte que 5,000 soldados podrían tomar la isla de Kharg; Erik Prince, fundador de Blackwater, alerta sobre “buques de guerra en llamas” si EE.UU. intenta abrir el estrecho de Ormuz por la fuerza.

“Estados Unidos podría estar al comienzo de una guerra”. La frase no es de un analista cualquiera. Es de Steve Bannon, el ex estratega de la Casa Blanca que conoce los engranajes del poder en Washington. Y la lanzó en la Conferencia de Acción Política Conservadora, donde advirtió que Donald Trump podría ordenar el despliegue de hasta 5,000 soldados para tomar la isla de Kharg, donde Irán almacena el 90 por ciento de sus exportaciones de petróleo. Mientras tanto, Trump extiende un ultimátum de 10 días para que Teherán se rinda incondicionalmente.

La guerra contra Irán lleva casi cuatro semanas. Estados Unidos no ha dejado de bombardear. Teherán ha respondido con ataques con drones contra bases militares estadounidenses en las petromonarquías del Golfo. El estrecho de Ormuz está cerrado. Los precios de la gasolina, el diésel y los alimentos se han disparado en todo el mundo. Y ahora, según Bannon, el próximo paso es poner botas sobre el suelo iraní.

“Deben estar convencidos de que esto es lo correcto, sobre todo ahora que estamos a las puertas de la posible entrada de tropas de combate estadounidenses”, dijo Bannon. Y lanzó una advertencia directa a las familias estadounidenses: “Sus hijos, hijas, nietas y nietos podrían estar en la isla de Kharg o defendiendo una cabeza de playa en el estrecho de Ormuz”.

La isla de Kharg no es un objetivo cualquiera. Es el corazón petrolero de Irán. Controlar esa isla significaría asfixiar la principal fuente de ingresos del régimen. Pero también significaría una escalada que, según otros analistas, podría ser desastrosa.

Erik Prince, fundador de Blackwater —la empresa militar privada que se hizo famosa por sus operaciones en Irak—, pintó un escenario aún más sombrío. “Mi verdadera preocupación es que, si intentan desplegar tropas terrestres y abrir por la fuerza el estrecho de Ormuz, veremos imágenes de buques de guerra estadounidenses en llamas en las próximas semanas. Y no creo que la gente esté preparada para eso”.

La advertencia de Prince es un eco de las lecciones no aprendidas de Irak y Afganistán. Una guerra terrestre en Irán, con el estrecho de Ormuz como teatro de operaciones, podría exponer a la flota estadounidense a ataques con misiles, drones y minas. Los iraníes han demostrado su capacidad para asestar golpes asimétricos.

Trump, por su parte, mantiene su retórica de victoria. Asegura tener a Irán contra las cuerdas. Su ultimátum de 10 días para la rendición incondicional sugiere que cree que Teherán está a punto de quebrarse. Pero los analistas que siguen el conflicto desde la primera línea ven lo contrario: los iraníes están cada vez más dispuestos a seguir en pie de lucha.

El elemento más crítico de esta escalada es la brecha entre la retórica de Washington y la realidad sobre el terreno. Trump dice que Irán está contra las cuerdas. Bannon dice que la guerra apenas comienza. Prince dice que veremos buques en llamas. La población estadounidense, que ha visto cómo los precios de los combustibles se disparan por el cierre de Ormuz, no sabe a quién creer.

El cierre del estrecho de Ormuz ha generado una crisis energética global. La interrupción del tránsito de buques petroleros hacia Europa ha elevado los precios en todo el mundo. Esa crisis, que Washington no ha logrado frenar, es también un campo de batalla. Irán ha demostrado que puede dañar la economía global con un solo movimiento.

La posibilidad de una invasión terrestre a la isla de Kharg es la apuesta máxima. Si tiene éxito, Irán perdería su principal fuente de ingresos. Si fracasa, Estados Unidos enfrentaría una derrota humillante en el escenario global. Bannon y Prince, desde sus diferentes perspectivas, coinciden en que el riesgo es enorme.

La guerra contra Irán lleva cuatro semanas. El estrecho de Ormuz está cerrado. Los precios de la gasolina se disparan. Trump extiende un ultimátum de 10 días. Bannon dice que la guerra apenas comienza y que 5,000 soldados podrían tomar la isla de Kharg. Prince advierte que veremos buques en llamas. Los analistas coinciden en que los iraníes no están dispuestos a rendirse. En Washington, la retórica de victoria choca con la realidad de una crisis que no cesa.

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