El canciller Serguéi Lavrov llamó a una solución política y diplomática del conflicto, subrayó que es “inadmisible” involucrar a países árabes en una guerra ajena y recordó su propuesta de seguridad colectiva en la región.
“Cese inmediato de las hostilidades”. La exigencia de Rusia fue clara y sin ambigüedades. El canciller Serguéi Lavrov, tras reunirse con sus pares de los países del Golfo, lanzó un llamado a detener una guerra que, según Moscú, está causando “destrucción y sufrimiento a la población civil”. Pero no fue solo una declaración humanitaria. Fue una advertencia geopolítica: es “inadmisible” involucrar a las monarquías árabes en una guerra ajena.
El comunicado del Ministerio de Exteriores ruso fue explícito. Lavrov subrayó que la resolución del conflicto “solo es posible por medios políticos y diplomáticos”. Y puso una condición innegociable: “teniendo en cuenta incondicionalmente los intereses legítimos de todos los Estados de la región”.
La referencia a las monarquías árabes no fue casual. Rusia expresó su “apoyo inquebrantable a la soberanía y la integridad territorial” de estos países, con los que mantiene relaciones estratégicas. Y fue más allá: declaró “inadmisible” que sean involucrados en una guerra que no les pertenece, así como “inaceptables” los ataques contra su infraestructura civil, incluyendo instalaciones energéticas y otras de vital importancia.
El llamado de Rusia se produce en un momento donde la guerra entre Estados Unidos e Irán amenaza con expandirse. Los ataques iraníes han alcanzado bases militares estadounidenses en varias petromonarquías del Golfo. La respuesta de Washington podría escalar aún más, poniendo en riesgo la infraestructura civil de estos países.
Lavrov recordó a sus colegas el concepto de seguridad colectiva en la zona del golfo Pérsico, una iniciativa que Rusia promueve desde hace años. El objetivo, según la Cancillería, es mantener “relaciones de buena vecindad entre todos los Estados ribereños en esta región de importancia estratégica”. Es una fórmula que Moscú ha propuesto como alternativa a la presencia militar estadounidense.
El mensaje de Rusia es doble. Por un lado, llama a la contención: cese inmediato de las hostilidades. Por otro, advierte a Estados Unidos e Irán que no utilicen el territorio de los países árabes como campo de batalla. La infraestructura energética de la región es vital no solo para las economías locales, sino para el abastecimiento global.
El elemento más crítico de la intervención rusa es la alineación con las monarquías árabes en un momento donde estas están bajo presión. Moscú ha cultivado relaciones estratégicas con países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar. Ahora, en medio de la guerra, Rusia sale en defensa de su integridad territorial y advierte contra ataques a sus instalaciones.
La advertencia de Lavrov es también un mensaje a Washington. Estados Unidos tiene bases militares en varios países del Golfo. Los ataques iraníes contra esas bases ya han ocurrido. Si la guerra escala, esos países podrían convertirse en blancos directos de Teherán. Rusia dice que eso es inaceptable.
El concepto de seguridad colectiva que Moscú promueve es una alternativa al orden de seguridad actual, dominado por Estados Unidos. En medio del conflicto, Rusia busca posicionarse como un actor diplomático clave, capaz de mediar entre las partes y de proteger los intereses de los países árabes.
Rusia llamó a un cese inmediato de las hostilidades en el Golfo. Lavrov dijo que la salida solo es posible por medios políticos y diplomáticos. Advirtió contra involucrar a las monarquías árabes en una guerra ajena. Y recordó su propuesta de seguridad colectiva. Moscú tiene relaciones estratégicas con estos países y no quiere ver su infraestructura energética convertida en campo de batalla. La guerra entre Estados Unidos e Irán, según Rusia, debe detenerse antes de que arrastre a toda la región.
